Por Roberto Coria

En notoria coincidencia con el robo de la cabeza del director F. W. Murnaudel que hablé la semana pasada-, pensaba dedicar este espacio semanal para dar mi posición respecto a lo anunciado hace poco: un nuevo remake de su clásica película Nosferatu. Pero las circunstancias me obligan a tratar cuestiones más afortunadas.

En las bases del buen relato policial, según sus lectores y los estudiosos del tema, se encuentra un crimen atroz. Mientras más extraño o impactante, mejor. Ya he dejado en claro que esa es una forma de horror más palpable que el que pueden provocarnos nuestros inofensivos y adorados fantasmas o vampiros. Le sigue al delito una minuciosa pesquisa, hecha generalmente por un investigador oficial o por algún detective privado. Los Maestros de su vertiente hard boiled insisten en profundizar –con una sordidez variada- en sus demonios personales, fobias, traumas, obsesiones, defectos y manías. El ejemplo que nos reunió la noche del pasado martes en el Centro de Cultura Digital, la llamada Trilogía de Baztán, es una grata aportación en la narrativa contemporánea del género.

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Lo primero que me fascinó del relato de la autora española Dolores Redondo fue su lenguaje claro y fluido, con claras influencias del cine y de otros escritores como Thomas Harris y Phyllis Dorothy James –P. D. James para los amigos-. Pero por sobre ello aplaudo su apego a la realidad que no compromete la libertad creativa. Redondo hizo su tarea. Cumplió la máxima de mi amigo, el novelista e historietista Bernardo Fernández Bef: “si quieres que la gente crea tus mentiras, debes documentarte”. Desarrollaré la idea. La historia sigue a Amaia Salazar, inspectora de homicidios de la Policía Federal española, en el esclarecimiento de una serie de homicidios con claros matices rituales. Ello en una locación fascinante, la región de Baztán en el valle de Navarra, una inmensa zona boscosa y cubierta por una bruma constante. Sus descripciones no piden nada a las hechas en su momento por Howard Phillips Lovecraft o Stephen King.

Trilogía del Baztán
Trilogía del Baztán

Lo mejor es que Redondo afianza de forma poderosa su ficción en los métodos y las técnicas modernas de investigación, sin que eso gane en la narración u opaque otros elementos dramáticos. Huye con eficacia de tendencias contemporáneas, como el fenómeno CSI, con su tecnología y métodos magnificados o inexistentes. Por ejemplo, al arribar a la primera escena del crimen, el experimentado Dr. San Martín pregunta –a manera de examen- sobre la rigidez cadavérica al novel investigador Jonan Etxaide. Éste le ofrece una explicación que bien podría dar a los alumnos en mis clases de ciencias forenses. La protagonista representa al nuevo rostro de las autoridades dedicadas a la persecución de los delitos. Es una mujer con una formación académica notable –inclusive en el FBI- y una calidad humana mayor.

Valle de Navarra
Valle de Navarra

Pero esos no son los únicos aspectos que podrían interesar a los devotos del horror. Su influencia en el pensamiento mágico y el folclor de la localidad, o en las narraciones oscuras de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, incluso en la imaginería plasmada por escritores como Arthur Machen o Algernon Blackwood, es inquietante. Pienso en la serie de libros como una digna sucesora de relatos como Twin Peaks –teleserie creada por Mark Frost y David Lynch, que tuvo una breve vida de 1990 a 1991-, donde el pensamiento lógico se enfrenta a lo fantástico. O en la indispensable película El hombre de mimbre (Robin Hardy, 1973).

Diseñar la escena del crimen
"Diseñar la escena del crimen"- Gladys Serrano, 2015.

El evento denominado Diseñar la escena del crimen, conducido por mi querido Ricardo Farías, fue antecedido por la muestra fotográfica de Gladys Serrano, en la que recreó situaciones plasmadas por Redondo en las novelas. “Así lo imaginaba al escribir. Es como si se hubiera metido en mi mente”, nos decía constantemente la escritora. La cereza en el pastel fue la proyección de Found. (2012), la producción estadounidense de Scott Schirmer, cinta completamente pertinente dado el tema.

 

Si bien Redondo ha confirmado el final de este tríptico, no descarta volver a ofrecernos una nueva aventura de Amaia Salazar, tal como le exigen sus lectores. Ella, como James Bond, regresará.

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal