Primero, un poco de contexto: Dragon Ball Super, la continuación de las aventuras de Gokú y compañía, se ha transmitido en Japón desde 2015. Durante los dos primeros años, había dos opciones: ver cada episodio por medio de páginas que lo transmiten con subtítulos en español, aunque de manera ilegal o esperar a que estuviese disponible por medio de Crunchyroll, la plataforma de anime. En México, comenzó a transmitirse a través de Televisa en octubre de 2017.

 

Aunque la serie ha estado llena de controversia, porque a algunos no les gustó el tono de comedia que se impuso al de las peleas, en general ha sido bastante exitosa, tanto que los fans están esperando a ver el episodio final el próximo 17 de marzo. El interés es tan grande, que diversos alcaldes de varias ciudades en México empezaron a anunciar que el capítulo 130, que cierra la saga del Torneo del Poder, se proyectaría de manera gratuita en algunas plazas públicas.

Ante las dudas de si la transmisión era legal o no, en teoría Chrunchyroll habría dado su consentimiento para la exhibición. Hasta ahí, todo estaba bien, excepto por un detalle: Toei Animation no había dado su consentimiento.

Toei es, desde luego, el estudio que realiza la animación de Dragon Ball Super. A través de su cuenta en Twitter, emitieron el siguiente comunicado.

 

Básicamente, Toei está diciendo que las transmisiones que se planean en diversas ciudades de México y el resto de América Latina, no fueron autorizadas por ellos y por ende, son piratería. Queda preguntarse si los eventos seguirán, con la posibilidad de que quienes proyecten el final del anime sean demandados por Toei o que las instituciones gubernamentales lleguen a un acuerdo con el estudio, eso sin contar todos los bares y restaurantes que están ofreciendo el mostrar el final. Mientras eso sucede, cuidado. Algunos spoilers del capítulo final están a la orden.