Por Doctor Beltrán

Seguramente todos han visto transfusiones sanguíneas en las películas. En la nueva versión de Mad Max, vimos a uno de los personajes principales convertirse en una bolsa de sangre humana. Ahora, revisemos qué tan fácil puede ser, o no, una transfusión sanguínea.

BLOOD BAG

Corría el año 1665, Richard Lower llevó a cabo la primera transfusión sanguínea entre animales y la documentó en el libro de 1669, Tractatus del corde. Aunque los descubrimientos de la circulación sanguínea se deben a otro fisiólogo, a William Harvey. Él realizó extraordinarios análisis basándose en ideas originales de René Descartes, quien en su libro Descripción del cuerpo humano, había propuesto que las arterias y las venas eran tubos que transportaban nutrientes, impulsados por el corazón.

Volvamos a las transfusiones. Al principio se hicieron entre perros y corderos, luego de animales a humanos pero, como era de esperarse, los resultados eran fatales. Incluso se temía que los pacientes desarrollaran cuernos, colas o extrañas habilidades, pero solamente morían por la incompatibilidad, por lo que fueron prohibidas en 1680.

intercambios sanguíneos

Algunos otros médicos se dedicaron al estudio de los enemas, realizando recomendaciones médicas inusitadas como el intercambio de sangre entre seres humanos con el fin de acercar a los hermanos o a matrimonios separados.

Un poco de historia: En 1884, el médico alemán Leonard Landois hizo una descripción clara de cómo los glóbulos rojos se disolvían en la circulación sanguínea del receptor. En 1901, Karl Landsteiner publicó Sobre los fenómenos de la aglutinación de la sangre humana normal, en donde hizo público su descubrimiento de tres grupos sanguíneos. Para realizar sus experimentos contó con la ayuda de sus compañeros de laboratorio, y también utilizó su sangre. Después de analizar a 22 personas, llegó a la conclusión de que existían tres tipos de glóbulos rojos y dos especies diferentes de suero a los que denominó isoaglutininas.

Las veces en las que vemos cómo se coloca una aguja al donador y se extrae la sangre, no describe un proceso del todo cierto, pues hay que enfrentarse con el proceso de la coagulación. Cuando la sangre es extraída y puesta en algún recipiente, tiende a coagularse en menos de 30 segundos, lo cual hace imposible una transfusión completa de sangre. Por supuesto, esto también afecta a su almacenamiento. Si la sangre se coagula se podrá transfundir solamente el suero, además se le tiene que adicionar un conservador, citrato de sodio, en un método desarrollado por el médico argentino Luis Agote en 1914.

Éstos hallazgos permitirían que la transfusiones fueran posibles de realizadas con mayor facilidad, aunque posteriormente se descubriría que a través de la sangre era posible también contagiarse enfermedades como la hepatitis, VIH  y algunas otras.