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Pongámoslo así. Piensen que tuvieron un novio o novia que al principio parecía que iba a ser "the one". El bueno. La que le ibas a presentar a tus papás. Pero cuando la relación avanza, no te trata bien, se pica la nariz en público y grita incoherencias sin siquiera probar alcohol.

Así nos hemos sentido con el nuevo universo DC: en papel sonaba increíble, pero en el momento de ver Man of Steel y, particularmente, Batman v Superman, es cuando nos sentimos en una relación muy complicada. Y al final, te dicen: "amor, puedo cambiar". Y se cambian la ropa, dejan de picarse la nariz y grita (menos) incoherencias.

Parece que el tono que pretendía ser solemne, ya desapareció. Batman hace algunas bromas, Flash ya no tiene el pelo largo (pero actúa algo similar a Jesse Eisenberg), Aquaman tiene todo el dothraki y dudamos que alguien vaya a hacer chistes, Mujer Maravilla se ve todavía más cómoda en el papel. Cyborg aparece por muy poco tiempo y lo más seguro es que todavía no estemos viendo el diseño final, con todo los efectos especiales.

Y... volvemos a emocionarnos. Tal vez sí pueda cambiar. Tal vez sí pueda presentarlo con mis papás. Tal vez no llegue ebria a mi trabajo. Nos han roto el corazón tantas veces, que no sabemos qué pensar. Pero, qué diablos, ahí estaremos una vez más.