Luc Besson regresa detrás de la cámara con Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas, un blockbuster de verano con varios aciertos y otras tantas fallas.

Sinopsis oficial

Basada en el cómic francés que inspiró a toda una generación. En el siglo XXVIII, Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) son un equipo de agentes espaciales encargados de mantener el orden en todos los territorios humanos. Bajo la asignación del Ministro de Defensa, se embarcan en una misión hacia Alpha, una metrópolis donde especies de todo el universo han convergido durante siglos para compartir conocimientos, inteligencia y culturas. Pero una fuerza oscura amenaza la paz en la Ciudad de los Mil Planetas. Valerian y Laureline deben luchar para salvaguardar el futuro, no sólo el Alpha, sino del universo  

El mundo de los estrenos veraniegos cambia cada cierto tiempo. En este momento, está invadido por secuelas e intentos de universos extendidos, una idea que no es nueva, pero que ahora domina las tendencias mundiales. De alguna manera, los mercadólogos averiguaron que podrían hacer secuelas por siempre, si cambiaban los personajes y las enlazaban dentro de un mismo mundo. Le funcionó a Marvel. Podría funcionarle a Warner, si siguen el camino marcado por Mujer Maravilla. Y, si el Universo Oscuro de Universal sigue insistiendo, hará implosión gracias al terrible remake de La Momia.

El público espera ver esas historias enlazadas, aunque muchos no recuerden exactamente qué está pasando. Por eso, cuando aparece una película como Valerian, es un suceso. No está ligada a un cómic de DC o Marvel, no es un reboot de una franquicia de los 90 y no es una parodia de una película o serie de los 80. Está basada en una serie de cómics llamada Valérian and Laureline, que comenzó a finales de los 60 y que sirvió de inspiración, en parte, para otras sagas que tal vez conozcas… como Star Wars. Luc Besson, el director, creció con estas historias y después de varias décadas, logró llevarlas al cine.

La reseña

En Valerian, Laureline y Valerian son dos agentes del gobierno que viajan por el espacio, para resolver misiones peligrosas que son el día a día para ambos. Su nueva misión implica el recuperar una criatura que se creía extinta. Sin saberlo, se verán involucrados en una conspiración que lleva varios años oculta.

La película está llena de acción, de aventura y de momentos de humor. Los efectos visuales son lo suficientemente impresionantes como para que no te des cuenta de que están ahí. Es decir, aunque hay muchos personajes generados por computadora y muchas pantallas verdes, no hay un momento en el que sea terriblemente evidente. Está repleta de personajes, de razas alienígenas y no tiene el esquema de película de Marvel.

Entonces ¿por qué no funciona? Básicamente, por las siguientes razones:

 

Los protagonistas Dane Deehan y Cara Delevigne tienen encanto. Sí lo tienen. Es solo que pareciera que no quieren usarlo durante la película.

El guión es bastante predecible justo a la mitad de la película, al punto que, cuando Valerian describe todo lo que está pasando y cuál es la conspiración, la audiencia ya tiene esa información desde media hora antes.

La expectativa del público sigue siendo la del libro para colorear de Marvel: dame el origen, hazme reír, que se muera el malo, dame una escena después de los créditos. Enjuaga, exprime, repite. Una y otra vez.

 

Alrededor del mundo, esas son las razones por las que la película no ha “levantado”, a pesar de que es, en esencia, una experiencia cinematográfica de verano que toca todos los puntos. Y, de hecho, de la misma manera en la que el cómic mostró elementos progresistas, con la presencia e importancia de Laureline, la película le da un peso equivalente a los dos personajes principales. Pero eso parece no ser suficiente para la audiencia.

No todas las cintas tienen que ser épicas gigantescas con personajes que verás por 10 años, a través de siete películas enlazadas. Pero, parece que eso es lo que esperamos… porque es lo que hemos comido todo ese tiempo. En un mundo en el que tal vez estén un poco empalagados con el cine de superhéroes, pero de todas maneras tengan el antojo de ver algo lleno de efectos especiales y con más trama y riqueza visual que todas las películas de Transformers que se han filmado (y las que se filmarán) juntas, Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas es una buena opción mientras siguen las vacaciones. Solo dejen en casa las expectativas de que todas las películas se metan al molde de Warner y Disney y podrán pasar un buen rato.

Lo bueno

  • Luc Besson no pasa media película en una historia de origen. De hecho, no presenta nada acerca de ello.
  • No hay millones de explicaciones para cada cosa que sucede en pantalla. En este caso, hace que el mundo de Valerian se vea natural, real
  • Los efectos visuales son excelentes. Es de las pocas películas que podemos recomendar ver en 3D
  • El diseño de producción es impecable. Nadie podrá notar todos los detalles en una sola vista

Lo malo

  • A los personajes les falta un poco de ese encanto cínico del que hablan en más de una ocasión. Y clases de actuación. No puedes tener una película de acción cuando los personajes mantienen un rostro neutro para todo.
  • Sufre del síndrome La Ley y el Orden, en el que puedes adivinar quién fue el culpable… porque es el actor invitado.
  • Aunque no es aburrida, toda la trama se puede resolver en menos de dos horas, así que a la película le sobran unos 20 minutos, lo que podría ayudarle al ritmo
  • La “Ciudad de los Mil Planetas” parece tener mucha importancia, luego no, luego sí. Al final, solo es un escenario menor

Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas es un espectáculo veraniego en toda su extensión, aunque con actuaciones acartonadas