Hace unos años, en 2013 para ser más exactos, Guillermo del Toro nos sorprendió con una película de ciencia ficción y acción sobre una época en la que la humanidad es amenazada por la presencia de monstruos gigantes, conocidos como Kaijus, que ascienden desde las profundidades del Pacífico para destruir todo lo que encuentren a su paso y que son enfrentados por los Jaegers, robots gigantes construidos en un esfuerzo conjunto de varias naciones para terminar con los enormes enemigos invasores. Aquella historia, que resultaba en todo un homenaje al género mecha -caracterizado por la presencia de gigantescos robots controlados por diferentes sujetos- y que estaba notablemente inspirada por títulos como Evangelion o Mazinger Z, le voló a la cabeza a muchos y los dejó con ganas de ver más, por lo que era lógico pensar que se haría una secuela y ahora ésta ha llegado bajo el título deTitanes del Pacífico: La insurrección (Pacific Rim: Uprising).

Después de que un valiente grupo de pilotos de Jaegers lo sacrificara todo en un último y exitoso intento por detener a los Kaijus de manera definitiva, nos encontramos con una sociedad reinventada que vive tranquilamente y para la cual aquellos monstruos gigantes son sólo un mal recuerdo de una época en la que parecía que todo estaba perdido. Ahora las cosas son casi como eran antes de la invasión y los ataques, lo único que queda de aquellas bestias son sus restos pudriéndose en algunas partes del mundo que no han sido reconstruidas y en las que la mejor forma de sobrevivir es intercambiando todo lo que uno quiera conseguir por piezas de viejos Jaegers que le resultan bastante útiles a quienes pretenden crear sus propios robots para cumplir con sus propios objetivos.

En medio de ese futuro en el que los Kaijus no son más que un recuerdo, encontramos a un hábil ladrón que se la pasa de fiesta y consigue todo lo que quiere gracias a sus conocimientos de los Jaegers, pero no se trata de alguien cualquiera debido a que es ni más ni menos que el hijo de uno de los héroes que años atrás se sacrificaron para salvar a la humanidad, su pasado lo persigue y lo alcanza cuando es atrapado y su única alternativa para no acabar en la cárcel es ayudar a entrenar a una nueva generación de pilotos que deberá estar lista ante la inesperada llegada de una nueva amenaza que lleva las escalas de peligro a niveles más altos que en el pasado. Los invasores han vuelto, pero no en la manera en la que uno esperaría y su nueva presencia podría tener consecuencias más riesgosas que la anterior.

Todo está listo para que seamos testigos de una nueva batalla entre Jaegers y Kaijus, los últimos tienen una ventaja sobre los primeros y el factor sorpresa será determinante en esta ocasión, ganará el que tenga la mejor estrategia y el resultado de ese enfrentamiento llega entre una serie de intensas secuencias de acción, peleas vistosas entre robots y bestias gigantes, un decente derroche de efectos visuales y una historia, que hay que decirlo, acaba siendo regular y no logra igualar a esa genial trama de la primera película. Esta secuela se queda en un buen intento por repetir lo hecho anteriormente, es justo decir que se nota la ausencia de Guillermo del Toro en la dirección, aspecto que es el más flojo de la producción, además de que el guión tampoco ayuda mucho con una historia en la que la manera en la que regresan los enemigos de la humanidad se siente forzada y que presenta a una suerte de villano principal que raya en lo ridículo.

Titanes del Pacífico: La insurrección sí es una película entretenida y esto lo consigue gracias a sus elaboradas escenas con explosiones, derrumbes, robots volando por todos lados y amenazantes monstruos que destruyen todo lo que encuentran a su paso. La cinta cumple con su objetivo principal como un mero producto de entretenimiento pero queda a deber para aquellos que esperaban ver una historia más completa.

Título: Titanes del Pacífico: La insurrección (Pacific Rim: Uprising)

Director: Steven S. DeKnight

Elenco: John Boyega, Scott Eastwood, Cailee Spaeny, Burn Gorman, Charlie Day, Tian Jing

Fecha de estreno en México: 22 de marzo