Muchos todavía recordamos la primera vez que vimos Moon, la increíble ópera prima de Duncan Jones que nos dejó claro que había que ponerle mucha atención a lo que hiciera en el futuro ese director, mismo que ahora regresa con una cinta sumamente prometedora que lamentablemente no es precisamente lo que nos imaginábamos que sería. Netflix acaba de estrenar Mudo (Mute), una historia futurista que llega acompañada de una ambiciosa propuesta visual y que se beneficia de la estética e ideología del cyberpunk, pero que queda a deber.

La historia de Mute es sencilla en realidad, pues se centra en la búsqueda de un hombre enamorado que está desesperado por encontrar a la mujer que ama más que a cualquier otra cosa en el mundo, ella desaparece inesperadamente y él comienza a hacer todo lo que está en sus manos para saber qué ha pasado con ella sin importarle contra quién tenga que ir o a qué amenaza se deba enfrentar.

Teniendo como contexto un futuro en el que la tecnología es muy avanzada y permite que muchas cosas sean posibles, mientras que algunos disfrutan de sus beneficios y otros pasan su día a día de manera desalentadora, la nueva película original de Netflix presenta como protagonista a Leo, un cantinero que trabaja en un bar de Alemania y que es mudo como consecuencia de un terrible accidente que tuvo cuando era niño. La principal motivación que tiene Leo para seguir adelante es poder pasar el tiempo a lado de su amada Naadirah, quien no es lo que él piensa y que un día desaparece como consecuencia de su pasado.

Luego de la desaparición de Naadirah, Leo comienza a investigar y conforme avanza descubre una serie de pistas que lo llevan a saber más acerca de la mujer que ama. El protagonista entra a un mundo un tanto perturbador y lleno de riesgos, pero no le importa ponerse en riesgo con tal de conseguir su objetivo. Al mismo tiempo que se desarrolla la historia de Leo, se va contando otra en la que vemos a Cactus Bill y a Duck, un par de amigos que tienen negocios con criminales y a los que les va muy bien haciendo lo que hacen; Bill tiene como principal motivación para sus acciones el poder darle una vida mejor a su pequeña hija, cuyo comportamiento es muy similar al del personaje principal.

Mudo es una película visualmente impresionante y su estética se ve complementada perfectamente por una adecuada selección musical que logra capturar la esencia de un futuro frío en el que no hay mucho que rescatar. El diseño de producción, la fotografía, el maquillaje, el vestuario y los efectos especiales hacen que valga la pena ver la cinta, además de que algunas de las secuencias de acción -llenas de realismo, violencia y crudeza- capturan toda la atención del espectador e invitan a que no pierda ni un solo detalle. Desafortunadamente, los logros visuales no son suficientes para salvar un producto que resulta entretenido por momentos y que no logra trascender debido a que carece de una historia sólida.

El principal problema de Mudo está en su guion, el cual tiene muchos huecos argumentales y resulta sumamente confuso, además de que sus personajes no están bien estructurados y muchas veces no queda claro cuál es la relación que puede existir entre ellos ni por qué hacen lo que hacen. Al final, cuando se atan todos los cabos y queda expuesto el porqué de todo lo que ha pasado, en realidad lo que más hay es confusión, causada por un ritmo lento y bastante accidentado.

Al terminar de ver la película, la conclusión final a la que uno puede llegar es que si se hubiera trabajado mejor en ella probablemente pudo ser una cinta fantástica, pero el resultado desilusiona, sobre todo al saber quién es el director en turno. Duncan Jones quedó a deber, entregó un filme visualmente increíble al que le faltó una historia que fuera buena y coherente.

Título: Mudo (Mute)

Director: Duncan Jones

Elenco: Alexander Skarsgård, Paul Rudd, Justin Theroux

Fecha de estreno en México: 23 de febrero