En el cine mórbido existe una larga tradición de películas en las que diversas criaturas marinas amenazan con su presencia y son responsables de desatar el caos, entre esas cintas es fácil encontrar varias en las que el terror es causado por un tiburón y aunque esto es algo que hemos visto ya en la pantalla grande en repetidas ocasiones, Megalodón (The Meg) lleva el miedo por los escualos a nuevos niveles al presentar a un gigantesco tiburón prehistórico con malas intenciones y mucha hambre en medio de una combinación de elaboradas secuencias de acción que son lideradas por todo un badass como lo es Jason Statham, escenas en las que están presentes la tensión y el suspenso, efectos visuales bien aprovechados para darle vida a una criatura peligrosa que dominó el mundo millones de años atrás, un necesario toque de humor y una historia sencilla que cumple con el objetivo de entretener.

Teniendo a su disposición avanzadas instalaciones ubicadas en medio del océano, así como modernos vehículos marinos y toda clase de aparatos que funcionan con lo último en tecnología, un grupo de científicos hace una investigación que los llevará a hacer un importante descubrimiento en las profundidades, lo único malo es que eso que descubren amenazará cientos de vidas, incluyendo las suyas, debido a que accidentalmente han despertado a un temible megalodón que parece imparable y que no tiene intenciones de regresar al lugar del cual salió.

Ayudados por un rudo rescatista experto que anteriormente ya había tenido un encuentro con el megalodón, los científicos buscarán la forma de componer su error al liberar a ese gigantesco tiburón para evitar que use las playas llenas de turistas como su barra de buffet; todo esto sin importar que tengan que poner en juego sus propias vidas y que deban recurrir a los planes más arriesgados con tal de lograr su cometido, pues eliminar a una criatura marina de 23 metros de largo y con cientos de filosos dientes que pueden masticar prácticamente cualquier cosa para nada es una tarea fácil. Hay que llegar a las salas de cine preparados para ver múltiples explosiones y persecuciones a lo largo del océano, además de dispuestos a pasar un buen rato durante el cual es recomendable no tomarse muy en serio lo que vean en la pantalla.

Megalodón es una de esas cintas que deben verse sin esperar una historia complicada o profunda, y tampoco es una aventura épica, simplemente se trata de un mero producto de entretenimiento que justo lo que mejor hace es entretener y que, por sus propias características y debido a que todo es llevado al extremo sin temor a exagerar, puede resultar en un deleite para los fans del cine Serie-B. La acción es la necesaria, el suspenso cumple para capturar la atención por momentos y luego hacer que el espectador salte de su lugar con la ayuda del trabajo hecho en la mezcla de sonido, las actuaciones no son precisamente sobresalientes pero el elenco logra sacar adelante a sus respectivos personajes y, lo más importante en este caso, cada una de las escenas en las que aparece el megalodón es exactamente lo que alguien podría esperar de una película en la que el peligro está representado por un gigantesco tiburón.

Alejándose por mucho de ese clásico del cine que es Tiburón (Jaws), pero superando a otras películas de tiburones por el simple hecho de ser más entretenida y por arriesgarse al adaptar la interesante historia de la novela homónima, Megalodón logra destacar dentro del subgénero cinematográfico de criaturas marinas y se convierte en una buena opción en la cartelera para los amantes del cine de acción.

Título: Megalodón (The Meg)

Director: Jon Turteltaub

Elenco: Jason Statham, Bingbing Li, Rainn Wilson, Cliff Curtis, Ruby Rose

Fecha de estreno en México: 10 de Agosto