La nueva película animada de Warner Bros. desecha a los personajes habituales para dar paso a algunos más oscuros, en todo el sentido del término. Por lo menos, esa era la intención.

En Liga de la Justicia Oscura, la Liga de la Justicia se enfrenta a una serie de crímenes cometidos por personas comunes, que tienen visiones de demonios y espectros. El grupo de superhéroes opina que tiene que ver con magia, con la excepción de Batman.

De manera predecible, Batman es quien recibe un mensaje de Deadman, con una sola palabra: Constantine. Por momentos, parece que Batman buscará la ayuda de John a través de Zatanna y dejará el asunto en manos del equipo de investigadores paranormales y entonces se queda. Y se queda. Y se queda.

Antes de continuar con ello, hay que hablar de la situación en las historias animadas de DC. En realidad, son muy superiores a las de Marvel, estudio que no ha logrado descifrar cómo traducir sus personajes. Constantemente, se rescatan ciertos arcos de los cómics que cimentan la reputación de la editorial. Solo hay que ver las dos partes de The Dark Knight Returns para comprobarlo.

La parte complicada de todo esto es que de manera inevitable, las animaciones se van alineando con las historias de los cómics, con un espacio de más o menos tres años de desfase. Esto quiere decir que apenas estamos en los primeros meses de The New 52, un evento de DC Comics que reescribió la continuidad a partir de Flashpoint… y que dejó de existir gracias a Rebirth.

Todo lo que ha salido mal con The New 52 está mal en las nuevas películas animadas (y en las de acción real), desde el cambio de personalidad de los héroes hasta la reconfiguración de universos que no estaban mal en un principio, en este caso Vertigo.

Esos son los dos problemas principales de Liga de la Justicia Oscura: primero, que el nombre nos revela mucho de cómo se van a manejar los personajes de Constantine, Deadman, Swamp Thing, Etrigan y Zatanna. Aunque se podría esperar que hubiera diferencias fundamentales, pues lidiar con magia, demonios y espíritus siempre ha sido un asunto complicado para los protagonistas, tanto a nivel práctico como personal. De hecho, para todos ha sido más un tormento que una misión y algunos, como Constantine, intentan alejarse lo más posible de cualquier conflicto, aunque sin éxito.

El “cambio” es que, en lugar de tener personajes oscuros y atormentados, el equipo es simplemente otra Liga de la Justicia. Tienen poderes. También saltan y vuelan por doquier. Pero en esencia, son como cualquier superhéroe genérico. No hay una diferencia fundamental: a este equipo, lo pueden enviar a detener a Joker o Starro como lo harían con cualquiera de las otras agrupaciones del universo DC.

El otro problema, uno que no debería existir, es Batman. Sin duda, es uno de los personajes más influyentes y ricos en relatos, tanto que las historias animadas están cada vez más centradas en él.  El asunto aquí es que Batman no tiene nada qué hacer en la película, salvo por disparar un par de veces sus gadgets y, más que otra cosa, musitar un jum cada vez que sucede algo sobrenatural… y eso pasa cada 5 minutos. Se vuelve una broma recurrente muy forzada.

Además, la presencia de Batman hace que lo que pase con el resto de los personajes deje de importar, lo cual es el efecto contrario al que seguramente querían imprimir a la película. En lugar de que Constantine o Zatanna se conviertan en los protagonistas, es el viejo Bruce Wayne quien está en el centro de todo. Eso no habla bien de una historia en la que quieres establecer un universo sobrenatural.

Esos dos problemas le quitan mucho del disfrute que podría haber tenido la película. Sí, en este medio no existen las restricciones económicas para darle más lucimiento a Constantine, pero se nota cierto temor a dejar que esta nueva Liga de la Justicia sea lo oscura que pretende ser. Por lo mismo, no hay muchas consecuencias y la cinta resulta un tanto olvidable. Ya veremos si DC sigue con los planes de la versión de acción real, que en teoría, sería parte del DCEU.

Liga de la Justicia Oscura ya está disponible como descarga digital y llega en formato Blu-ray en febrero.