Durante los primeros meses del año 2016 nos enteramos que Guillermo del Toro se encontraba desarrollando su siguiente proyecto cinematográfico y conforme fue pasando el tiempo, a partir de ese momento llegaron más noticias referentes a dicho título. Primero supimos que el cineasta mexicano estaba desarrollando una película que involucraba a una especie de monstruo y que tenía lugar en Estados Unidos en plena Guerra Fría, luego se reveló al elenco -encabezado por Sally Hawkins, Michael Shannon y Octavia Spencer-, posteriormente se compartió que el título sería La forma del agua (The Shape of Water) y después de ver los primeros avances descubrimos que se trataba de una historia de amor entre una mujer muda con una criatura anfibia.

Esta historia comenzó a llamar nuestra atención desde que supimos de su existencia, esto debido a sus características tan peculiares que la convertían en algo muy diferente a lo que suele llegar actualmente a las salas de cine y por estar a cargo de un director que siempre encuentra la forma de sorprendernos, y por fin ha llegado el momento de verla como parte de la cartelera comercial en México tras su exitoso paso por diversos festivales de cine -incluyendo Venecia, donde ganó el León de Oro- y en plena temporada de entregas de premios en las que sobresale con nominaciones en las categorías más importantes, de hecho ya ganó dos Globos de Oro junto a tres Crtics Choice Awards y se espera que también se lleve algunos galardones en la siguiente edición del Óscar.

En La forma del agua conocemos a Elisa (Sally Hawkins), una mujer muda que pasa cada uno de sus días cumpliendo con una misma rutina que sólo deja atrás en los momentos que comparte con su vecino, Giles (Richard Jenkins). Además, ella trabaja haciendo la limpieza en una instalación gubernamental en la que comparte sus tareas con su mejor amiga, Zelda (Octavia Spencer), pero las cosas cambian a partir de que ese lugar recibe a un activo que podría poner la balanza de un solo lado en medio del conflicto entre rusos y estadounidenses, se trata de una misteriosa criatura anfibia (Doug Jones) que vivía en el Amazonas, donde se le trataba como una deidad.

Mientras los demás ven a ese monstruo con miedo o como un recurso para cumplir con ciertos objetivos, Elisa logra conectarse de una manera especial con él al descubrir que está tan solo como ella, así comienza una improbable historia de amor que podía salir sólo de una mente tan creativa y única como la de Guillermo del Toro. Esta cinta combina de manera efectiva géneros cinematográficos como el romance y el drama con el horror clásico -con claras referencias a títulos como Creature from the Black Lagoon (1954) y King Kong (1933), por mencionar un par de ejemplos- e incluso con el cine de espías, es un cuento de hadas distinto que termina convirtiéndose en el filme más maduro y completo de su director.

¿En serio esta película es un cuento de hadas? Sí lo es, pero es uno realista que muestra cómo es la sociedad, al menos cómo era la de la época en la que se desarrolla, retrata a la perfección los prejuicios que existían, los conflictos que existían entre naciones y todo lo que estaba en juego con ellos, la mentalidad hermética de algunos que se negaban a ver más allá de sus narices y las obsesiones propias del entonces “sueño americano”. Es una historia en la que los verdaderos monstruos no lo son por su apariencia, sino por su forma de actuar, con un villano digno de causar pesadillas y tan aparentemente normal que da miedo, esto cortesía de la magistral interpretación de Michael Shannon como Richard Strickland, un hombre que sigue órdenes y que busca su propio beneficio justificando sus acciones con un supuesto patriotismo.

Además de contar con un villano que da miedo, este cuento obviamente tiene a una princesa, sólo que aquí es una sin voz que no es precisamente la más bella del reino, que satisface sus propias necesidades masturbándose todos los días y que en lugar de estar acompañada por los animalitos del bosque pasa su tiempo libre con un solitario ilustrador poco exitoso que es homosexual y que no puede encontrar la felicidad. Nuestra heroína es una persona común que debe trabajar todos los días limpiando la suciedad que dejan aquellos con mejores trabajos, ella se siente sola y sabe que hay algo más en la vida, pero no sabe cómo encontrarlo, eso cambia hasta que llega la criatura anfibia que ocupa el lugar del príncipe azul, ni siquiera es humano pero es puro y entiende a Elisa, logra crear un laso íntimo con ella y juntos forman una de las más tiernas parejas de underdogs o freaks que hemos visto en el cine.

La forma del agua sale adelante gracias a su historia perfectamente delineada en la que cada elemento tiene una razón de ser, también sobresalen las actuaciones de los integrantes principales de su elenco con personajes llenos de imperfecciones, ambiciones y deseos oscuros con los cuales es fácil identificarse, además de que cada uno cumple con una función específica para darle forma a la trama, pues tenemos a la pareja de enamorados que parece tener todo en su contra, al cómplice de la heroína y a su mejor amiga, y, por supuesto, al villano que quiere arruinar la felicidad de los protagonistas. Otro elemento que ayuda mucho es el trabajo hecho en los apartados tanto de vestuario como el de diseño de producción y la fotografía, los cuales al combinarse nos transportan a la época de la Guerra Fría en Estados Unidos, ayudándonos a entender cómo se vivía en aquel entonces. Visualmente, la cinta nos remite al cine clásico, para lo cual también ayuda que no se hayan usado tantos efectos visuales, incluso la criatura fue creada al estilo old school con mucho maquillaje y diferentes materiales. Demás de lo visual, otro aspecto que da un toque clásico es la música, la cual acompaña de manera ideal a cada escena para hacer que nos adentremos más en lo que está pasando.

Guillermo del Toro nos entrega la que tal vez sea su mejor película hasta ahora, es evidente el crecimiento que ha tenido como artista y consigue hacerle un merecido homenaje a esos monstruos que lo han acompañado desde niño, mostrándonos por qué es más fácil sentirse a salvo en compañía de ellos, además de que nos entrega una honesta historia de amor que demuestra, sin caer en lo cursi, que las imperfecciones pueden hacer a alguien único y que al amor verdadero no le interesan las apariencias.

Título: La forma del agua (The Shape of Water)

Director: Guillermo del Toro

Elenco: Sally Hawkins, Michael Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins, Doug Jones

Fecha de estreno en México: 12 de enero

Calificación: 10