Por: Eric Ortiz García

Por fin llega a los cines mexicanos el remake Deseo de matar (Death Wish), modernización de la adaptación fílmica con Charles Bronson de la novela del mismo nombre que dio paso a una rentable franquicia producida por el legendario estudio Cannon Films.

Desde los años 70, El vengador anónimo (Death Wish) reflejaba en la pantalla grande el eterno conflicto, tan americano como el baseball, de la posesión de armas. Antes de convertirse en un notorio vigilante, la ideología respecto a las armas del personaje de Bronson (el abogado Paul Kersey) venía de un fatídico incidente en el que su padre, un cazador, murió accidentalmente por el impacto de una arma de fuego. Un liberal neoyorquino, que incluso fue un objetor de conciencia en la Guerra de Corea, Kersey se ve consumido por una tragedia familiar producto del notorio incremento en la tasa de criminalidad del Nueva York de aquella década.

El reencuentro con las armas de Kersey, muchos años después, se da durante un viaje de negocios en Arizona, un estado en el que, de acuerdo con la cinta, el uso de armas entre los civiles es común. Si acaso el mayor logro del remake dirigido por Eli Roth, en cuestión de modernizar la franquicia, está en una serie de escenas en las que vemos al ahora doctor Paul Kersey (Bruce Willis) adentrarse por primera vez en el mundo de las armas, luego de que, como dicta la trama clásica, su esposa muere y su hija queda internada en el hospital tras ser víctimas de un violento robo dentro de su propia casa.

Si en el filme original la primera pistola de Kersey tras el asalto llega como un regalo de su socio de Arizona y en las secuelas el tema de las armas llega a un punto surrealista y propio de su mutación rumbo a la explotación –Bronson vuela a un criminal con una bazuca en la tercera entrega-, en el remake se satiriza esta cultura (hay unos videos que recuerdan a los shows predilectos de los criminales de Jackie Brown: La estafa) y sobre todo la facilidad con la que actualmente puedes armarte legalmente en Estados Unidos; algo tan simple como “tengo el ticket de compra” le dice Willis a la policía cuando lo cuestionan por el origen de su poderoso armamento.

De un vigilante aquejado, el Kersey de Bronson terminó siendo un superhéroe casi infalible, salvo porque continuamente le mataban a sus mujeres amadas, mientras que el Kersey de Willis representa una mescolanza de una serie de filmes que siempre fueron cambiantes. Al no ser un guión propio, ni haber sido la primera opción como director, dado que los responsables de Big Bad Wolves fueron contratados en algún punto, el toque de Roth se limita a algunas secuencias, particularmente una en la que una vez que el remake ha tomado la ruta de la revenge movie al igual que Death Wish II y Death Wish V: The Face of Death, el director aprovecha la nueva profesión como doctor de Kersey y hace que la franquicia conozca el llamado torture porn de Hostal (Hostel). De ahí en fuera hay poco que no hayamos visto y aunque Willis hace una labor digna, son disfrutables esas referencias directas a las primeras tres entregas dirigidas por Michael Winner.

Título: Deseo de matar (Death Wish)

Director: Eli Roth

Elenco: Bruce Willis, Vincent D’Onofrio

Fecha de estreno en México: 9 de marzo