Hacer cine en México, por muchas razones, suele ser algo bastante complicado en la mayoría de los casos, sin importar quiénes estén involucrados en el proyecto o cuál sea la historia que se contará en éste, y cuando se trata de una producción animada las cosas pueden complicarse todavía más debido a las herramientas que se necesitan para poder darle forma de la manera más adecuada; esto ha quedado claro nuevamente con Ana y Bruno, cinta de animación orgullosamente mexicana de la cual algunos comenzamos a escuchar algunas cosas por primera vez hace diez años y que en este 2018 por fin llega a la pantalla grande con su estreno comercial tras haber tenido un buen paso por un par de festivales de cine en los que causó buenas impresiones entre los afortunados que la vieron en esos momentos.

Con una animación de primera calidad, sobre todo refiriéndonos a lo que se hace actualmente con producciones similares en Latinoamérica e incluso en otros rincones del mundo, y gracias a la perseverancia de su director, Carlos Carrera -quien en los años 90 se llevó la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes por su cortometraje animado El Héroe-, Ana y Bruno (basada en la novela Ana de Daniel Emil, coguionista del filme) ha salido adelante para contar una historia original con una visión oscura que al final resulta en una de las mejores películas animadas que hemos visto durante los últimos años.

En Ana y Bruno somos testigos de la difícil situación por la que pasa una típica familia mexicana cuando un hombre se ve obligado a dejar en una institución psiquiátrica a su esposa junto con su pequeña hija, Ana, quien rápidamente se va dando cuenta de las cosas extrañas que suceden en ese lugar, para después conocer a los personajes fantásticos que ahí habitan, todos producto de las alucinaciones de los pacientes que están internados por sus problemas mentales. Ana también descubre que uno de esos seres a los que puede ver -ya que los niños y los animales pueden verlos, además de quienes los han creado- es muy peligroso y tiene un particular interés en su mamá, por lo que deberá encontrar la manera de escapar para ir a buscar a su papá y convencerlo de regresar por su amada debido a que ésta se encuentra en grave peligro.

La cinta se convierte en un viaje por encontrar a una persona importante para salvar la vida de otra que también lo es, se trata de una aventura a través de la cual una niña, acompañada por diversos seres imaginarios, intenta salvar a su familia para que ésta siga unida y mientras se cuenta esta historia de amor van llegando subtramas sobre la locura, la soledad y la pérdida, con todo y un momento muy a la Sexto Sentido incluido.

Esta película es de lo mejor que se ha estrenado este año, su técnica de animación es de primera calidad, sus personajes salidos de la imaginación de los enfermos mentales son sumamente entrañables y otros que lucen aparentemente normales dan miedo por sus perversas acciones, la historia es inteligente y conmovedora, el humor es el más apropiado para hacer que el tono oscuro sea más digerible y el trabajo hecho en la dirección le da forma a la narración.

No es una exageración decir que Ana y Bruno es una de las mejores cintas mexicanas que se han hecho.

Título: Ana y Bruno

Director: Carlos Carrera

Voces: Damián Alcázar, Marina de Tavira, Héctor Bonilla, Silverio Palacios

Fecha de estreno en México: 31 de Agosto