El estrés de la vida diaria y la monotonía pueden provocar que algunas personas busquen nuevas experiencias para poder escapar de su realidad por lo menos por un breve momento durante el cual puedan sentir esa emoción que no han tenido desde hace mucho tiempo, esta búsqueda de vivir algo diferente ayudó a la creación de la llamada “escape room”, experiencia que consiste en un juego grupal en el que sus participantes deben ser parte de una serie de pruebas físicas y mentales con el objetivo de salir de ese lugar en un lapso de una hora o menos. Ahora, este juego en el que han participado millones alrededor del mundo, también ha inspirado la realización de una película que llega a los cines mexicanos bajo el revelador título de 60 minutos para morir (Escape Room).

Al estar encerrado en un “escape room”, sus participantes pueden ser parte de una simulación que los coloca en el interior de una nave espacial, un búnker militar, una casa embrujada o algún sitio de cualquier otra clase que represente un reto y esto puede incluir también el estar encerrado con un perverso asesino, pero, ¿qué sucede cuando el juego deja de serlo para volverse real ante la presencia de alguien que quiere llevar las cosas al siguiente nivel? Es entonces cuando la diversión se convierte en una desesperante carrera contra reloj para poder sobrevivir.

Lo que inicia como una celebración de cumpleaños en la que seis amigos piensan únicamente en pasarla bien, poco a poco se va transformando en una auténtica pesadilla de la cual sólo podrán salir quienes estén dispuestos a hacer todo lo que sea necesario sin importar los riesgos, pues los involucrados están en una complicada prueba que requiere de una enorme agilidad mental y de la capacidad de cada quien para tomar decisiones definitivas mientras el tiempo se va terminando.

Regalarle a alguien una experiencia en una “escape room” se vuelve una pésima decisión cuando los participantes se dan cuenta de que el juego es real, todo a partir de la perturbadora revelación de una imagen en la que una amiga del grupo aparece encerrada y necesita de los demás para que la rescaten de un terrible destino. La historia nos va llevando por un largo rompecabezas cuyas piezas van llegando y las cuales deben ser colocadas en el lugar correcto con tal de poder seguir adelante. El suspenso, la intriga y el terror se vuelven fundamentales en una trama que hará que más de uno se ponga a pensar qué haría en una situación como la que se muestra.

60 minutos para morir tiene como principal acierto que logra llevar al espectador a través de una montaña rusa de emociones y tiene buenos momentos en los que las cosas se ponen interesantes ya que uno no sabe qué podría suceder a continuación. La premisa resulta entretenida y funciona como un buen pretexto para distraerse y estar atento a lo que va pasando en la pantalla grande. Sin embargo, no se trata de una gran película de terror, pues tiene también sus fallas y la más notoria es la elección de un elenco que simplemente no termina de conectar y al cual no logras acabarle de creer por más que se esfuerza. Por otra parte, lo que pudo haber sido algo más original termina siendo otro thriller con elementos de terror que cae en varios clichés.

Se nota que quienes hicieron la cinta tenían buenas intenciones, pero al final el resultado es un producto que cumple bien con su función de entretener. Eso sí, muchos la disfrutarán durante sus 80 minutos de duración.

Título: 60 minutos para morir (Escape Room)

Director: Will Wernick

Elenco: Evan Williams, Annabelle Stephenson, Elisabeth Hower, Dan J. Johnson, John Ierardi, Kelly Delson

Fecha de estreno en México: 20 de octubre

Calificación: 6