Por Daniel Solano

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Como hemos dicho, el cine de terror es una erupción de los miedos colectivos de la época. ¿A qué le tendremos miedo en el 2017? ¿Qué monstruos serán creados? ¿Es posible hablar de un monstruo completamente nuevo, que no sea una variante de Drácula, Frankenstein, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, y las figuras fundacionales del género? ¿Cuáles serán traídos de la tumba o de su confinamiento en algún infierno astral? ¿Corresponden en verdad a los miedos que se avecinan en el mundo real?

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Los próximos estrenos para 2017 se pueden dividir en 2 bloques:

En el primero, tenemos la nostalgia por los viejos villanos de los 70’s y 80’s fundamentalmente. Aunque hay mucho escepticismo al respecto, iremos a la sala de cine a ver cómo actualizan nuestros monstruos de la infancia: It traerá de nuevo la antiquísima fobia por los payasos; Viernes 13 nos regresará de los pantanos a la quintaesencia del slasher, Jason Voorhes; el remake de Suspiria, un cuento de hadas alternativo sobre brujas en una escuela de Ballet, obra maestra de Argento y a la cual muchos han llamado “la película de terror más bella jamás filmada”, pondrá de nuevo a dichas sacerdotisas de Satán en la mira. Mientras el dios-demonio con acupuntura craneal regresará del infierno de los placeres sexuales en Hellraiser: Judgment, así como otros espíritus malditos que también tomarán posesión material en Amityville: The Awakening y cobrarán vida a través de una siniestra muñeca que despierta de nuevo en Anabelle 2.

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El segundo bloque lo acaparan los humanos devenidos en monstruos, en el limbo de la muerte; alienados, despersonalizados y violentos, o dicho de otra forma: zombis.

Películas como: World War Z 2, que continua la guerra mundial zombi; Patient Zero donde después de una epidemia global nunca antes vista que vuelve a la raza humana en “infectados violentos”, un hombre logra hablar la “nueva lengua” de los mismos, liderando así a los supervivientes en la búsqueda del “Paciente Cero” y la cura; Mom and Dad sobre cómo una adolescente y su hermano pequeño deben sobrevivir 24 horas en las que una histeria colectiva de causas desconocidas vuelve violentos a los padres contra sus hijos; Redcon 1, la historia de un comando de fuerzas especiales que son asignados a una misión suicida para rescatar a un científico de una ciudad controlada por muertos; y Kudzu Zombies, relata cómo después de que un misterioso químico transforma a los ciudadanos de Charleston en zombis, un grupo muy disparejo tendrá que sobrevivir de las hordas caníbales. Estas son sólo algunas de las películas que veremos en 2017 sobre el clásico monstruo putrefacto.

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El zombi, al parecer, será el monstruo reinante del 2017. ¿Por qué películas de zombis? ¿Hay algo que pueda replantearse de una manera refrescante con esos monstruos? ¿Es Hollywood el verdadero muerto en vida, incapaz de crear nuevos monstruos para nuevas generaciones? En lo personal, yo estoy harto de los zombis.

No sé ustedes, pero yo ya estoy aburrido de la moda zombi. Aunque nunca me han apasionado,  puedo reconocer que el muerto viviente tiene su gracia; pero ya se están pasando: películas,  series, novelas (hasta  remakes de  clásicos), videojuegos, porno zombi, Día del Orgullo Zombi, webs donde metes tu foto y te ves cara de resucitado […] Como además los zombis sirven de metáfora facilona para todo tipo de análisis sociales, últimamente no hay comentarista que no recurra en algún momento a la analogía zombi. [...] todo es susceptible de ser analizado en clave zombi. [...] Y de modo muy destacado, cómo no, la economía. Los escenarios post-apocalípticos de la ficción (un planeta devastado y poblado por muertos andantes) van como anillo al dedo para  caracterizar la crisis, con una economía mundial arrasada y habitada por empresas, bancos y hasta países que están económicamente muertos pero que siguen caminando como si nada,  aunque se les caiga la carne a trozos […] (1)

5No obstante, aunque muchos críticos y espectadores vieron en La noche de los muertos vivientes una  crítica  a  la  guerra  de  Vietnam  o  una  alegoría de la lucha contra la segregación racial en Estados Unidos, Romero ha repetido  muchas  veces  que  esa  no  fue  su intención,  y  que  por  tanto  no  fue  premeditado, aunque tomó buena nota de ello para sus siguientes películas. Un rápido  repaso  así  nos  lo  demuestra:  en  Dawn  of  the  Dead (1978)  encontramos  una  clara  crítica  a  la  voracidad  de  la  economía  capitalista;  en El día  de  los muertos (The  Day  of  the  Living  Dead, 1985), una crítica a la militarización de la era Reagan; La  tierra  de  los  muertos (Land  of  the  Dead,  2005), rodada 20 años después, dirige su atención a la manipulación política de la era Bush y El diario de los muertos (Diary of the Dead, 2007) hacia la  manipulación  informativa.

Sin entrar ahora en detalles sobre las causas, podemos argumentar que como ha ocurrido históricamente con el cine negro, género que siempre ha triunfado en periodos de crisis económicas y políticas por la desconfianza de los ciudadanos hacia el aparato corrupto del estado, parece que el zombi también renace en  los  periodos  de  crisis. Si a ello añadimos que  ahora  las crisis (políticas, económicas, climáticas, sanitarias, etcétera) son fenómenos globales y  que  hay  una cierta  disposición  a  tratarlas  como  permanentes  e  inevitables,  tenemos  el caldo de cultivo perfecto para un sinfín de apocalipsis zombis futuras.

Poco sorprendente, cabe añadir, pues al fin y al cabo vivimos en una sociedad en la que, por  emplear una frase de Fredric Jameson que ha alcanzado merecida celebridad, es más fácil  imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo.

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 Es decir, mientras el mundo se siga colapsando perennemente, muriendo sin morir nunca, dejando pedazos de carne violácea por donde pasa y derramando baba verdosa y pestilente en todo lo que toca con sus estructuras, seguiremos soportando a los zombis. Hasta que cambie el paradigma - ¿el sistema? - y estemos listos para asustarnos con algo totalmente diferente.

[1] Ángel Ferrero, Saúl Roas, El “zombi” como metáfora (contra) cultural, Nómadas, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, 2011.