Las películas protagonizadas por espíritus que rondan por diferentes lugares negándose a partir del todo de este plano existencial y aferrándose a lo que tuvieron durante sus vidas humanas, están entre las favoritas de los verdaderos fans del cine mórbido y aunque la mayoría de ellas suelen compartir ciertos elementos en común, que en ocasiones las pueden hacer un poco parecidas entre sí, de vez en cuando llega alguna que rompe los moldes previamente establecidos para ofrecer una experiencia fílmica diferente que nos hace darnos cuenta que no todas las historias sobre fantasmas deben ser necesariamente iguales y que también pueden funcionar para contar algo más; esto aplica con Historia de Fantasmas (A Ghost Story), una producción indie que le apuesta a una propuesta narrativa bastante sencilla que se convierte en una maravillosa experiencia visual.

Con un elenco encabezado por Rooney Mara y Casey Affleck, el director David Lowery nos cuenta de manera sobresaliente lo que sucede con un hombre después de morir y al iniciar su camino como un fantasma que regresa a su hogar en los suburbios con la intención de consolar a su afligida esposa, sólo para darse cuenta que su recién adquirido estado espectral se encuentra atrapado en el tiempo siendo forzado a observar cómo es que la vida y las cosas que conoció se van esfumando lentamente, incluyendo la presencia de la mujer a la que tanto amó en vida y por la cual aún se siente atraído, negándose a dejarla y quedándose en una existencia solitaria en la que se convierte en un simple espectador de todo lo que ocurre a su alrededor.

Historia de Fantasmas causó sensación y dio mucho de qué hablar tras presentarse exitosamente en la pasada edición del festival de cine de Sundance, también fue bien recibida en otras latitudes del mundo luego de tener su estreno comercial en diversos países y ahora llega a los cines mexicanos en medio de las expectativas de los cinéfilos más exigentes que saben que están ante una de las mejores películas de 2017. Este filme ha figurado por muchas razones y a continuación enumeramos las que consideramos las más sobresalientes, para entender mejor por qué ha generado tan buenos comentarios entre aquellos que ya han tenido la oportunidad de verlo.

Un fantasma simple y la actuación de Casey Affleck

Cuando hablamos de películas de fantasmas en el cine de terror, lo primero que viene a nuestra mente son imágenes de distintas versiones cinematográficas de espíritus que son creados a partir de complicados efectos especiales o con la ayuda de expertos en maquillaje, pero en el caso de Historia de Fantasmas vemos a un personaje fantasmal menos elaborado que consiste únicamente en haberle puesto una sábana blanca con dos agujeros a Casey Affleck, cuyo personaje asciende cubierto de la ya mencionada sábana después de morir para comenzar a deambular hasta reencontrarse con el amor de su vida. Aquí no hacen falta los recursos ya característicos de una producción de fantasmas, no hay gritos ni lamentos, tampoco hay expresiones aterradoras -de hecho no hay ninguna clase de expresiones debido a que siempre vemos a esa sábana andante- y también destaca la ausencia de los trucos comunes para causar miedo entre las audiencias al presentar a un fantasma en la pantalla grande, pues el objetivo principal no es asustar, sino invitar a la reflexión sobre la vida, la muerte y lo que hay después de ésta.

Por su parte,  el protagonista nos regala una actuación precisa y genial, mostrando sus verdaderas capacidades al pasar la mayor parte de la cinta cubierto con una sábana, sin hablar y sin que veamos sus expresiones, aun así es fácil entender lo que este ser está sintiendo a cada momento, él va de la negación al enojo y la tristeza para posteriormente quedar frustrado hasta que llega a aceptar su destino. De cierta forma, se trata de un homenaje al cine mudo y al cine clásico de fantasmas.

Una historia sencilla y llena de emociones

Primero vemos a una feliz pareja pasando sus días en su solitaria y tranquila casa. A pesar de tener algunos desacuerdos tal como suelen tenerlos todas las parejas, estos enamorados disfrutan el uno del otro y rápidamente nos damos cuenta del amor que existe entre ellos. Después, un inesperado accidente tiene como fatal consecuencia la muerte de él y ella debe pasar por su proceso de duelo para tratar de aceptar que las cosas han cambiado para siempre, sobre todo para poder seguir adelante con su vida sin importar el vacío que ahora hay en ella. Pero él regresa sin que ella se dé cuenta y le hace compañía cada día con la esperanza de verla mejor, es un amor incondicional que ni la muerte puede acabar, lo que hace de esta historia de fantasmas una que al mismo tiempo es bonita, trágica y emotiva.

Lo sobresaliente es que todas las emociones que la cinta te causa son a partir de una premisa bastante sencilla en la que también se expone cómo podría sentirse un fantasma al saber que sigue estando en el mismo lugar en el que vivía, pero sin estar realmente ahí debido a que nadie nota su presencia, salvo que pueda hacerse notar. El tiempo avanza y nuestro protagonista permanece atrapado ahí, al menos hasta que pase algo que le permita avanzar a otro plano en el que podría estar el tan anhelado descanso eterno que supuestamente llega luego de la muerte. Se trata de una pieza original en su inmersión en el subgénero cinematográfico de casas encantadas.

Música enigmática y tranquila, complementada por una bella fotografía

La historia funciona mejor gracias a su precisa y elegante fotografía con una paleta de colores fríos que dan como resultado imágenes bellas que resultan contradictorias ante la tragedia de una fantasma incapaz de descansar en paz y también vale la pena destacar la música de Daniel Hart, quien entrega melodías llenas de armonía y algo de dolor que se hunden en la tranquilidad para llevarnos por un viaje audiovisual onírico. Ante la falta de diálogos, la música se convierte en otro personaje y la importancia de lo visual es mayor ya que cada detalle que vemos nos permite entender mejor lo que pasa, así como lo que siente el protagonista.