Existen costumbres y hábitos que muchos tenemos a la hora de ingresar a una sala de cine para ver alguna película, tal vez lo más común sea pasar antes del inicio de la función al área de la dulcería para comprar unas palomitas de la variedad de tu preferencia que te acompañarán a lo largo de la duración de esa cinta que estás a punto de disfrutar, pero pocos sabemos en realidad cómo fue que surgió esa tradición, ¿cómo comenzó esa costumbre y por qué?

Sabemos que el maíz se cultiva desde hace miles de años y aunque parezca difícil de creer, ha llegado a surgir evidencia acerca de la supuesta existencia de las palomitas desde hace miles de años también, esto ha sido descubierto por arqueólogos y ese descubrimiento nos ayudaría a entender mejor por qué nos gusta tanto comerlas, pues las civilizaciones antiguas no podrían estar equivocadas y con esto es obvio que sabían cómo pasar el tiempo.

Las palomitas de maíz han estado presentes en la historia a lo largo de los años y se han preparado de diversas formas dependiendo en qué parte del mundo se estén haciendo. Este alimento se ha convertido en la botana cinematográfica predilecta de muchos, pero esto fue más por un accidente causado por las circunstancias determinadas de una época de crisis y no por qué a algún visionario se le ocurriera que si vendía palomitas durante las funciones de cine, éste sería un negocio millonario.

Nos remontamos a Estados Unidos a la Gran Depresión, entre 1929 y 1933, cuando varios ciudadanos estadounidenses se encontraban pasando por uno de los momentos económicos más complicados en la historia de la nación americana y una de las principales formas de entretenimiento que existían, además de que ayudaba a las personas a evadir su realidad, era ir al cine para poder pasar el rato viendo una película y así olvidarse de su realidad al menos por un breve momento.

Muchos de los integrantes del público que veía alguna de las cintas que se presentaban, tenían la necesidad de consumir algún tipo de alimento mientras veían la proyección para que sus estómagos también se mantuvieran entretenidos, así que la solución para tenerlos satisfechos fue ofrecerles palomitas debido a que era algo que sí podía estar a su alcance, además de que resultaba una opción deliciosa que funcionaba para olvidar el hambre durante un rato.

La venta de palomitas en las salas de cine se convirtió en un negocio millonario, sin duda fue una gran decisión tenerlas en cada función hace años y es muy probable que nadie se imaginara que eso iba a salir tan bien, ahora muchos corremos a nuestro cine favorito para poder comprar palomitas antes de empezar a ver la película que elegimos para esa ocasión.

Así como hace décadas alguien eligió llevar palomitas a una función, ahora elegimos Palomitas Cinépolis para disfrutar de la programación del Mórbido Fest 2017.