La semana pasada hablé sobre el reconocimiento tardío al otro padre de mi héroe. Las previas, de uno de mis autores favoritos, con el pretexto de un merecido homenaje por sus ocho primeras décadas en otra dimensión y la inmortalidad. Hoy les presentaré un ejemplo de la perdurabilidad de ambos. Plan con maña, dirían algunos.

Algo de lo que no tengo duda es que, de no haber muerto físicamente dos años antes de su nacimiento, a Howard Phillips Lovecraft le hubieran encantado las aventuras del justiciero conocido como The Bat-man. Su tono sombrío, en conjunto con la tragedia que lo envolvía, le hubieran parecido simplemente irresistibles. La popularidad de ambos ha crecido en forma impresionante y los ha llevado a todas las formas artísticas posibles. El más notable matrimonio entre ellos es La maldición que llegó a Ciudad Gótica (The doom that came to Gotham), cómic en tres partes escrito por Mike Mignola (papá de Hellboy) y Richard Pace y aparecido entre noviembre de 2000 y enero de 2001 bajo el sello Elseworlds de DC Comics, cuyas historias no siguen estrictamente la continuidad ni los eventos alrededor de las vidas de sus personajes. Fue publicada en nuestro país en junio de 2002 por la penosamente extinta Editorial Vid. En este caso, y en resumidas cuentas, nos presenta una historia del Hombre Murciélago en los ambientes presentados por el Hijo Pródigo de Providence, Rhode Island.

 

Su título es un evidente homenaje a La maldición que llegó a Sarnath (The doom that came to Sarnath), uno de los primeros cuentos publicados profesionalmente por Lovecraft en junio de 1920. En lo que a la obra respecta, los dibujos de Troy Nixey, entintados por Dennis Janke y coloreados por Dave Stewart, nos trasladan al año 1928 y nos presentan a numerosos personajes (héroes, villanos y antihéroes) que han deambulado en las páginas de las andanzas del Detective Oscuro: sus hijos adoptivos –de diferentes épocas- Dick Grayson, Jason Todd y Tim Drake, su fiel mayordomo Alfred Pennyworth, su ricachón amigo Oliver Queen –alias Flecha Verde-, el Comisionado de Policía James Gordon, el Fiscal de Distrito Harvey Dent –contendiente por la Alcaldía de la urbe, el caballero Jason Blood y su demoníaco alter ego Etrigan, el jefe criminal Oswald Cobblepot –transformado en un profesor de la Universidad de Ciudad Gótica-, símiles del congelado Mr. Freeze y del salvaje Killer Croc, su gran amor Talía y su más grande enemigo –conste que no hablo de El Guasón-, quien trata de convocar a una gran deidad del otro lado del Umbral para retomar el control del mundo tal como lo conocemos. Y es digna de mencionar la fugaz aparición de un torcido galeno interpretado en el cine en tres ocasiones por el actor Jeffrey Combs.

Delicia lovecraftiana de principio a fin. Definitivamente debe estar en sus libreros.

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Roberto Coria es un devoto admirador de H. P. Lovecraft y Batman. También es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Su tesis de licenciatura se titula “Introspección a una Criatura de la Noche: un análisis comunicacional, psicológico y gráfico de Batman”. Es asesor literario de Mórbido. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.