Es un día negro para la familia mórbida, pues uno de los más grandes maestros de la pintura nos ha dejado.

José Manuel Schmill nació el 21 de abril de 1934 y desde su niñez comenzó a pintar. Jamás detuvo su impulso creativo, mismo que lo llevó a pintar paisajes, retratos y otras escenas, pero del lado mórbido. Su obra siempre estuvo llena de horror.

 

El maestro Schmill era un hombre que conocía su propio talento y la inspiración que lo alimentaba. Siempre estuvo consciente de que su obra estaba llena de las cosas que lo aterraban, pero hizo lo que solo los grandes logran: convertir esos temores en una gran colección de arte.

En Mórbido, tuvimos el placer de platicar con el maestro en numerosas ocasiones. De hecho, nos acompañó en la primera edición de nuestro festival, en Tlalpujahua. Además, le dedicamos un número de nuestra revista. Sus pinturas siempre nos acompañan y fueron exhibidas en varios países, además de aparecer en otras revistas, como Fangoria.

Además de usar sus propios temores, las películas mórbidas del pasado tuvieron influencia en su obra. Pero hay alguien con quien el maestro Schmill siempre quiso colaborar: el director Guillermo del Toro.

A pesar de que su obra siempre estuvo ligada al horror, Schmill sabía en dónde radicaba el terror verdadero. Los dejamos con esta reflexión. Descanse en paz.

“La cosa más terrible no son los eventos terroríficos ni las películas terroríficas: es la realidad, no se puede competir con la realidad. Arte quiere decir artificio entonces (mis pinturas) son obras artificiales, son dramas artificiales, no son absolutamente reales, algo que yo vea en la calle, son ficticios, dramas inventados; aunque me da gusto que en México se estén haciendo festivales de terror, revivir el terror”.