Por Dr. Beltrán

Si un sujeto, quien sufrió un ataque de catalepsia o premeditadamente, es enterrado vivo, está condenado a morir por asfixia, hipotermia, deshidratación y hambre.

La asfixia puede ocurrir cuando los féretros son herméticamente cerrados, pues la cantidad de oxígeno se limita al contenido de la caja, unos 10 ó 20 minutos. No se preocupen, si son enterrados vivos seguramente perderán la conciencia y desmayarán antes de cumplir los 10 minutos, así que no sufrirán demasiado. Pero, si sufren de claustrofobia u otras alteraciones psiquiátricas, seguramente comenzarán a rasgar la tapa del ataúd, lesionarán sus dedos, arrancarán sus uñas o jalarán su cabello y rasguñarán su cara hasta sacar la piel. Pero nada grave, nada que pueda ocasionar un daño mortal.

Evidentemente, no es buena idea prender un encendedor si están enterrados como la película Buried, pues el oxígeno se consume de forma más rápida.

Es mejor idea si usan una lámpara de pilas como en Kill Bill. Eso sí, pidan siempre un entierro de cemento, pues conservan mucho más oxígeno que los de madera. Ahí la muerte ocurre por hipotermia y no por asfixia. Se considera una hipotermia de moderada a profunda cuando la temperatura está por debajo de los 30ºC. Los síntomas iniciales son los movimientos involuntarios (temblores) y alteraciones del estado de conciencia, pero todo esto lo pueden leer más a profundidad en la colaboración Los estragos de la hipotermia

muertoSeguimos. La deshidratación y el hambre son síntomas que van de la mano. Si no nos alimentamos aparece la sed intensa, los mareos, el dolor abdominal, la somnolencia y el dolor de cabeza. El consumo de la energía corporal es muy rápido, la glucosa circulante es la primera en acabarse pues es lo único que alimenta al cerebro. Entonces, si no han comido y los entierran vivos, bastarán 5 ó 6 horas para que empiecen a consumirse las reservas del hígado y, después, las proteínas de los músculos. El cuerpo entra oficialmente en cetosis, que es la descomposición de las grasas para poder usarlas como energía, lo que inicia el proceso de inanición. Aunque la Real Academia de la Lengua Española lo describa pobremente como: debilidad grande por falta de alimentos, trataré de explicar éste difícil proceso.

El principal órgano que debe ser alimentado es el cerebro, éste llega a consumir los cuerpo cetónicos (pequeños paquetes de energía), y los utiliza como combustibles para las neuronas. Al principio, el cerebro sólo usará estos cuerpos para el 30% de sus necesidades pues, como ya dijimos, prefiere la glucosa. A los pocos días, pasará a ser de un 70% de su combustible pues reducirá su consumo de glucosa de 120 gramos a sólo 30. Los humanos somos los únicos animales que podemos sobrevivir así, sin el aporte de glucosa. Mareos, confusión y somnolencia son efectos secundarios de este proceso. Cuando el consumo de glucosa llega a bajar hasta los 10 gramos, el cuerpo entra en un estado de "digestión interna", momento en que las células empiezan a romper proteínas y liberar aminoácidos en la sangre, los cuales se convierten en glucosa gracias al hígado. Este punto es crítico, pues la masa muscular empieza a consumirse, viene la parte más fea.

La muerte se produce por un error en el ritmo cardíaco o por un ataque al corazón, ya sea por la degradación de los tejidos o por un desequilibrio de electrolitos. Esto puede pasar a las tres semanas o hasta 70 días, dependiendo de la persona. Recuerden que esto pasa si hay oxígeno y agua. Pero si eres enterrado vivo, y de pura suerte tienes suficiente oxígeno pero no agua, morirás inevitablemente en 7 ó 10 días. Esto debido a insuficiencia renal y acumulación de sustancias tóxicas en la sangre.

Así que cuidado, no olviden dejar instrucciones precisas sobre la disposición de su cadáver. En especial, asegurarse de un diagnóstico correcto de muerte. Si eres de los que come y le da sueño, despiertas y tienes hambre, recuerda que "más vale una trucha en el caldero, que un salmón en el mar."