Por Dr. Beltrán

Las modificaciones craneales han existido en múltiples culturas a lo largo de la historia. Son varias las razones por las que se adopta la costumbre de modificar cráneos, pero en todas es común hacerlo desde recién nacidos. Esto se debe a que el cráneo de un bebé está conformado por seis huesos separados, pero que se unen por un tejido elástico y fibroso llamado suturas o fontanelas, que son parte del tejido normal del cráneo en la etapa de desarrollo, lo que permite que los huesos permanezcan separados aproximadamente 12 ó 18 meses para que, finalmente, se junten como parte del crecimiento normal y permanezcan funcionando durante toda la vida.

Normalmente deben aparecer dos fontanelas en el cráneo del recién nacido, la primera en la parte superior, justo a la mitad de la cabeza a la que llamamos anterior y, la segunda, en la posterior de la mitad de cabeza. Vulgarmente a eso, en México, le llamamos mollera.

Estudios arqueológicos han demostrado la presencia de modificaciones craneales en tribus de hace más de 45 mil años antes de Cristo, en Neanderthales y Homo sapiens. Un caso muy especial es el de las tribus de mayas incas en América, quienes eran conocidos por este tipo de modificaciones.

Entre los mayas se les reconocía a los gobernantes por su tipo de cabeza alargada, que también era símbolo de belleza, pues ellos descendían de los dioses por lo que su perfil siempre se nota antropomorfo con cabeza alargada. Se piensa que las modificaciones corporales mayas surgieron a partir de la duración del dios del maíz, conocido como Ju'un Ixiim, padre de los mellizos del Popol Vuh, Hunahpú e Ixbalanqué. Las cabezas tubulares oblicuas representaban siempre a dioses por lo que, desde niños, los aristócratas hacían modificaciones importantes, algunas incluso los dejaban bizcos.

Estas modificaciones fueron claramente descritas por cronistas como fray Diego de Landa y fray Bartolomé de las Casas, quienes en sus escritos describían:

A menudo se encontraban sujetos estavados, bizcos, con la cabeza aplastada, horadadas las orejas y arpada la ternilla de las narices. O todos eran defectos artificiales, ora porque las madres en la edad de la lactancia llevaban a sus hijos de un lugar a otro ahorcados sobre sus caderas, ya también por que usaban zarcillos o bien se imprimían crueles arpa uras consagrarse a sus divinidades.

La deformación de los cráneos se dan por:

  1. Vendas que se enrollan a presión entorno de la bóveda craneada, lo que altera su contorno horizontal, aumentando su curvatura transversal en los huesos. Esto daba la impresión de ser una cabeza alargada.
  2. Superficies rígidas que se aplican a presión sobre los huesos de la bíveda craneana por ejemplo, empleando maderas o piedras. Estas superficies, al presionar los huesos frontales y occipital, producen una disminución del diámetro anteroposterior.

 

Sin embargo,  la forma de la cabeza iba depender de qué parte era la que se presionaba. De esto surgen varias alteraciones, por ejemplo:

  1. Alargamiento frontal
  2. Aplanamiento parietal
  3. Aplastamiento parietooccipital
  4. Aalargamiento occipital

Aquí surge una teoría interesante, pues en la antigua China también se hacían modificaciones craneales. Lo que nos abre la puerta hacia la hipótesis de que la cultura maya tiene sus inicios en tierras asiáticas.

Por otro lado, no todas las modificaciones craneales son producidos por el hombre. Existe una enfermedad que se conoce como Craneosinostosis, que no es otra cosa más que un defecto congénito que causa el cierre prematuro anormal de una o más suturas de la cabeza de un bebé. Éstas se cierran por completo más o menos cuando el niño tiene entre 2 y 3 años de edad, si cierran antes de tiempo se origina un crecimiento anormal de la cabeza.

Existen diferentes síndromes conocidos por los nombres de los médicos que los describieron, como el de Crouzon, Apert o Carpenter, las cuales tienen en común la ausencia de fontanelas que deforman el cráneo e incluso provoca retraso del desarrollo. Estos niños tienen que ser sometidos a cirugías para romper las suturas y permitir que haya espacio para el crecimiento del cerebro. También tienen que utilizar una especie de casco o férula en la cabeza para evitar golpearse directamente sobre el cerebro expuesto sin hueso

Si estos niños no son diagnosticados a tiempo tendrán una deformidad para toda su vida y serán víctima de los ataques de los niños, pues su semejanza física con personajes de caricatura es tan grande que siempre será motivo de burla.