Por Roberto Coria

Una pequeña pausa, pues dedicaré una entrada más de esta Tinta Negra a Hannibal Lecter. Mi intención no se desvía demasiado, pues hablaré de uno de sus más brillantes antecedentes.

Según la descripción que Robert Bloch hizo en su novela Psicosis, y como lo mostré en Rostros de la maldad, una publicación hace varias semanas, Norman Bates es muy diferente a lo que nos presentó Alfred Hitchcock en 1960. También de la inspiración de la realidad del escritor, el asesino Edward Theodore Gein, apodado por los medios El carnicero de Plainfield. En el texto era el un obeso cuarentón de cabello corto que usaba anteojos de aumento. Obviamente, no se parece en nada al difunto Anthony Perkins. Afortunadamente. Esa es una de las grandes fortalezas de la película del Mago del Suspenso y de la serie de televisión que co protagoniza el actor británico Freddie Highmore, a quien tuve el honor de entrevistar en pasado lunes mientras promocionaba en México el estreno de la segunda temporada de Bates Motel, programa estadounidense desarrollado por Carlton Cuse, Kerry Ehrin y Anthony Cipriano. Ni Perkins ni Highmore lucen como el malo de la historia. Son el joven que toda madre desea como yerno. Y eso los hace memorables. Encarnan de la mejor manera lo que el psiquiatra estadounidense Hervey Milton Cleckley llamó máscara de sanidad en 1941. Ambos – Perkins y Highmore- interpretan al que el American Film Institute calificó como el segundo villano más importante del cine de todos los tiempos. No del cine de horror, sino de la cinematografía mundial.

Highmore, a quien recordamos como el infante Peter Llewelyn Davies (en Descubriendo el País de Nunca Jamás, Marc Forster, 2004), Charlie Bucket (en Charlie y la fábrica de Chocolate, Tim Burton, 2005), August Rush (en August Rush, Kirsten Sheridan, 2007) y dio voz a Astroboy (en Astroboy, David Bowers, 2009), hoy encarna al que muchos llaman “el primer asesino slasher”.

Norman-Bates-Promotional

En un fluido español –con marcado acento español, pues estudió en la Universidad de Cambridge-, Highmore platicó sobre la serie que sigue los primeros años de Norman Bates, la terrible influencia de su madre Norma (Vera Fariga) y los eventos que lo llevarán a convertirse en un psicópata. A este respecto Bates motel tiene uno de los mejores ejemplos de casting que recuerdo en tiempos recientes. Norman Bates le viene como un traje a la medida. Lo mismo ocurre con Farmiga, con quien Highmore desarrolló una gran facilidad para trabajar. Me habló sobre la buena química que ambos poseen y sobre las valiosas ideas que la actriz aportaba durante las sesiones de grabación.

Nuestra breve charla finalizó con la manera en que la ficción contemporánea nos presenta a los asesinos en serie, una especie de nuevos superhéroes, atractivos, dignos de admiración y fascinación. En muchas formas parecería que se insiste en justificar su maldad. Highmore piensa que sus ilustres colegas Dexter Morgan y Hannibal Lecter son muy diferentes de Norman Bates, porque su verdadera naturaleza no es malvada y el público no desea que se convierta en homicida. La verdadera causa de su trastorno es su relación enfermiza con su Madre. “Norman es un personaje simpático y bondadoso en el fondo y eso lo veremos en los últimos episodios de esta segunda temporada”.

Así que eso nos obliga a seguir la serie.

4AGPcQXr

__

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas. Es asesor en materia literaria de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.