Por Ximena Apisdorf

orgullo-prejuicio-columna-ximena

En el 2013, el profesor en Ciencias Políticas da la UCLA Michael Suk-Young Chwe publicó Jane Austen, Game Theorist, en donde aplicó el estudio de las interacciones estratégicas en un pequeño grupo de adversarios en las novelas completas de la autora. En sus inicios, la teoría del juego se ocupó como herramienta para el estudio de la economía y eventualmente se ocuparía para la teorización de movimientos sociales, macroeconomía, violencia, y últimamente en la literatura.

Cuando Austen (1775-1817) escribía, aún no se teorizaba sobre esta herramienta aunque, hay una primera carta sobre la demostración matemática para un caso de dos jugadores en 1713 y otra más en 1838; no sería sino hasta 1944, que John Von Neumann y Oskar Morgenstern publicaron Theory of Game and Economic Behavior. La hipótesis de Chwe es que por medio de la intrigas y maquinaciones, los personajes femeninos son empoderados en una época donde las mujeres eran vistas por los hombres desde una superioidad social, así ejemplifica con Emma (1815) cuando menciona: “Es siempre tan incomprensible para los hombres que una mujer rechacé una propuesta de matrimonio. Los hombres siempre imaginan que una mujer nunca rechazará una propuesta de estas”. En este caso “los hombres” no considerarían que las mujeres pudieran tener sus propias preferencias y tomar sus propias decisiones.

Así que el libro de Chwe, es una muestra de la adquisición de poder y de independencia que Austen confiere a sus personajes, al haber sido ella una víctima de la sociedad georgiana. Por la forma en la que escribe, Austen ha trascendido a su propia época y se ha convertido en una autora clásica, cuya obra ha sido representada en múltiples ocasiones en el cine. Su obra más importante es Orgullo y Prejuicio (1813) y en su primera edición apareció como anónima; ha sido protagonizada por Greer Garson y Laurence Olivier en 1940 con Más fuerte que el Orgullo, y luego aparece su adaptación con Bridget Jones en el 2001, donde se repite Colin Firth con el personaje del Sr. Darcy. En palabras de Chwe “en esta novela es donde menos se ve el desarrollo de la teoría del juego, ya que los personajes se dan cuenta de sus errores por otras circunstancias, en comparación con la máxima que es Emma”.

Aunque Austen la escribió cuando apenas contaba con 20 años, logró una descripción poética, irónica e inteligente de la vida de cinco hermanas en la campiña inglesa durante el inicio de las guerras napoléonicas. Mientras que la Sra. Bennet se enfoca en la situación economica de la familia, que se agudiza en la imposibilidad de que las mujeres pudieran heredar a su padre, su única salvación, dado su estatus en la sociedad, es “un buen matrimonio” de su hija más grande: Jane Bennet con el nuevo vecino Charles Bingley. Pero la verdadera historia es el reconocimiento del amor, más allá de los prejuicios de clase, entre Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy.

orgullo-y-prejuicio

Elizabeth Bennet es la heroína perfecta: jocosa, inteligente y humilde, capaz de cambiar de opinión -después de darse cuenta de lo prejuiciosa que había sido al inicio con el Sr. Darcy, no se deja manipular- a pesar de los intentos de su mamá para que se case con el heredero del Sr. Bennet: su sobrino William Collins. Sí ésta novela es considerada por los ingleses como la obra más amada, Lizzie es uno de los personajes más queridos. Por lo que al escuchar que harían la adaptación cinematográfica del libro de Seth Grahame-Smith Orgullo y prejucio y zombies (2009) sonaba como una aberración, una burla a una de mis novelas preferidas. Sin embargo, después de verla me he dado cuenta que lo que hace esta historia, es enfatizar el empoderamiento de las mujeres a inicios del siglo XIX, aunque sea en la ficción.

En esta historia, la teoría del juego se exacerba, ya que los intereses de los personajes ya no sólo se basan en la supervivencia social, sino en la propia supervicencia en una sociedad sitiada por zombies. Así que, como inicia la película: “Es una verdad mundialmente reconocida que un zombie poseedor de un cerebro, necesita más cerebros”, es un guiño a la ironía de Austen en la primera línea de la novela: “Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”.

Los personajes femeninos crecen tanto por su educación (en la enfatización de una enseñanza de las artes marciales chinas); en sus hábitos (como el mantenimiento de armas de fuego, el afilamiento de dagas que realizan junto a su padre); de una fraternización (en el campo de combate) y una liberación sexual por medio de la degollación de zombies. Y todo eso en corsettes sin perder un gramo de femeneidad propia de la época y con un decoro más blando, es decir, podemos ver dónde guardan sus dagas y las aperturas de los vestidos para poder patear zombies.

orgullo-prejuicio orgullo-prejuicio-y-zombis

Las heroínas ya no sólo toman pequeñas decisiones -aunque no creo que sean tan pequeñas como su estatus social- sino que son capaces de combatir de hombro a hombro junto a los personajes masculinos y en muchas ocasiones incluso salvarlos.

Mientras que en la versión original de Austen no se habla del momento político -aunque se ponga enfásis en la presencia de la milicia- en esta versión cobra una vital importancia tanto por la llegada de la enfermedad, su desarrollo y su condición dentro de la sociedad. Con un cambio radical del papel de Geroge Wickham, sin perder su esencia, se lográ adaptar a la pregunta de cómo se podría convivir entre una sociedad sana y una masa no muerta, cuya explicación se realiza en el despliegue de los créditos por medio de una ingeniosa animación al inicio de la película.

Aunque esta versión, mucho más corta que la versión del 2005 protagonizada por Keira Knightley y Matthew Macfadyen o la miniserie de Colin Firth y Jennifer Ehle de la BBC de 1995, muchos detalles de los personajes no alcanzan a flocer por completo y no se logra abarcar sus múltiples capas, perdiéndose detalles de pequeñas evidencias indirectas de las intenciones en cada uno.

El grado de sofisticación de la narrativa de Austen se pierde en esta adaptación, pero para un espectador joven es una excelente puerta de entrada, ya que toma un tema tan presente como los zombies, quienes también crecen en una complejidad que no hemos percibido en el género, y se presenta en una película de época muy bien realizada, cuidando los detalles de dirección de arte y de vestuario, así que yo la incluiría en mi videoteca austeriana.