No solo hay problemas en Warner, Disney también tiene su dosis de drama. Después del anuncio de que Colin Trevorrow no dirigiría el Episodio 9, Lucasfilm se apresuró a publicar que J.J. Abrams regresaría a la silla del director para la tercera parte de la nueva trilogía de películas de universo Star Wars. Y ahora, hay un cambio de fecha de estreno.

Como DC, Lucasfilm tiene un problema de directores. De los cinco intentos que ha hecho por llevar a las nuevas voces del cine a dirigir alguna película de Star Wars, solo uno parece haber sucedido sin problemas: Los Últimos Jedi, de Rian Johnson. El resto de las cintas han presentado diversas dificultades:

  • Rogue One - Dirigida por Gareth Edwards, pasó por largas filmaciones extra, para ajustar el tono de la cinta, que se rumoraba era demasiado oscuro
  • Han Solo - Cuando aún no se revelaba el tema de la segunda película de antología de Star Wars, ya se había elegido a un director: Josh Trank, mismo que fue despedido. Un par de años después y con más del 70% de la película terminada, Kathleen Kennedy despidió a Chris Miller y Phil Lord, por diferencias creativas.
  • Episodio 9 - Cuando aparecieron las muy negativas críticas de The Book of Henry, dirigida por Colin Trevorrow, comenzó el rumor de que le quitarían el puesto de director para Episodio 9. Algunos meses después se volvió realidad.

La tendencia es clara. En un inicio, Lucasfilm parece querer directores con un sello único, solo para tener problemas con ellos cuando quieren imprimir su estilo. Es un problema de ambas partes: Lucasfilm quiere dominar a sus directores, pero sigue buscando a los indie que ya tuvieron algún éxito comercial y los directores creen que podrán hacer lo que quieran con las películas sin considerar que la maquinaria de Star Wars no es precisamente el mejor lugar para hacer experimentos, pues los ojos vigilantes de los ejecutivos no permitirán que predomine el humor sobre la acción o que las historias sean sombrías.

Lo que parece ser es que J.J. Abrams, quien había declarado en algún momento que no volvería a dirigir otra de las películas de la trilogía, a pesar de que también lamentó no dirigir Episodio 8, regresó bajo diversas condiciones. Para empezar, es claro que debió pedir aún más dinero que en El Despertar de la Fuerza, la película que reactivó el interés por Star Wars. Además, ya no se usará el guión de Colin Trevorrow, sino que el propio Abrams y Chris Terrio escribirán la historia.

Por otro lado, la fecha de estreno se retrasó para el 20 de diciembre de 2019, siete meses después de lo planeado. Esto también debe haber sido una de las condiciones impuestas por Abrams, ya que entrar al vapor a a escribir y arreglar una película entera no es sencillo si tienes menos de dos años para estrenar.

¿Será esta la última vez que Lucasfilm busca un director en ascenso para sus proyectos? Es muy probable. J.J. Abrams es una apuesta segura y probablemente no quieran pasar por esta situación de nuevo, así que seguramente elegirán a alguien menos controversial para Obi-Wan.