Por Roberto Coria

Esto es lo último que escribo sobre El Fantasma de la Ópera. Por ahora. Pocas creaciones han logrado una vida tan perdurable y una traslación tan diversa –afortunada muchas veces- a prácticamente todas las manifestaciones culturales como la de Gaston Leroux. Desconozco si él lo anticipó. Lo que puedo afirmar es que, desde un lugar mejor, sonríe satisfecho. Cierro este episodio mencionando brevemente tres de ellas.

1. La película El Fantasma del Paraíso (1974), de Brian De Palma. Una obra delirante, una “sátira cáustica y ultrasofistiacada (y muy violenta) de la industria discográfica ostensiblemente basada en El Fantasma De La Ópera de Gastón Leroux con elementos del Fausto de Goethe, El Retrato de Dorian Gray y una fuerte dosis de glam rock”, como acertadamente la calificó el crítico Miguel Cane en el texto que escribió para el catálogo de la cuarta emisión de Mórbido. El desafortunado compositor Winslow Leach (William Finley), luego de enfrentar la injusticia del malvado productor Swan (Paul Williams) y ser horriblemente desfigurado por una prensa de discos, se convierte en el vengativo personaje del título. Una delicia de principio a fin.

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2. En el mismo campo –la música-, destaca la obra teatral de Andrew Lloyd Webber (curiosamente Richard Stilgoe no recibe tanto crédito por sus letras). Desde su estreno en el WestEnd londinense en 1986 ha recorrido innumerables países, merecido incontables reconocimientos y recaudado cantidades obscenas de dinero. Fue trasladada al cine en 2004 bajo las órdenes de Joel Schumacher, con Gerard Butler en el papel protagónico.

3. Uno de mis favoritos, el Patasma de la Ópera, tal como lo vimos en 1989, durante la primera temporada del inolvidable Conde Pátula. El capítulo A Fright at the Opera nos presenta al malvado y a su pichón cómplice Cruel, quien deliberadamente nos recuerda a Peter Lorre.

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Estas fueron sólo tres muestras de las vidas inagotables del Fantasma. No dudo que lo volveremos a ver en un futuro no lejano.

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas. Es asesor en materia literaria de Mórbido. Es coautor de la obra de teatro “Yo es otro (Sinceramente suyo, Henry Jekyll)”. Escribe el blog Horroris causa. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Su próximo curso, Fantasmas bajo la luz eléctrica, comenzará el 17 de febrero en la Casa Universitaria del Libro.