por Roberto Coria

Acompaño estas líneas con las ilustraciones que el maravilloso Sidney Paget(1860-1908) hizo para aderezar las aventuras de uno de mis primeros héroes. En todos los medios donde tengo alcance, nunca he disimulado mi fascinación por Sherlock Holmes. De hecho este espacio no parecería, a simple vista, el adecuado para hablar de él. Pero me parece inevitable hacerlo por un evento que ocurrió hace unas semanas. Por ello, necesito hacer una pequeña introducción. La popular creación del escritor escocés Arthur Conan Doyle, es el modelo del investigador contemporáneo y es el personaje más veces llevado al cine, según el libro de récords Guinness. Su influencia ha permeado a todos los ámbitos de las bellas artes y a prácticamente todos los géneros, de la comedia al horror. Pero ya llegaremos a ello. Por lo pronto, recordemos la biografía del personaje.

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En 1962, el académico británico William Stuart Baring-Gould (1913-1967) tomó las 4 novelas y los 56 cuentos que Conan Doyle dedicó a Holmes y escribió el texto canónico Sherlock Holmes de Baker Street (Valdemar, 1991), donde –con ayuda del juego de la imaginación y el trabajo de otros estudiosos- nos ofreció un retrato claro del detective. Su nombre completo es William Sherlock Scott Holmes, y nació el 6 de enero de 1854 en la hacienda de Mycroft, en North Ridding, Yorkshire. Después de tener una vida más que extraordinaria, murió el 6 de enero de 1957, a la edad de 103 años. Los detalles de sus aventuras los conocemos bien, comenzando por su sociedad con John Hamish Watson, al que calificaba como “su Boswell” –en alusión al biógrafo escocés James Boswell-. El galeno fue su leal amigo, publirrelacionista y compañero de aventuras. Él nació el 7 de agosto de 1852. Sus años de servicio en Afganistán en la milicia británica son evidentes en su valentía y destreza en el uso del revólver, a diferencia del aura bonachona y torpe que le infundió el cine en los albores de la técnica. También sabemos de su obeso hermano mayor Mycroft, quien ocupa una posición privilegiada en el gobierno. Su mismo consanguíneo reconoce su superioridad intelectual. Para el anecdotario, Mycroft aparece sólo en 3 historias: El caso del intérprete griego, El problema final y Los Planes Bruce-Pattington. No olvidemos a la afable Sra. Hudson –nunca se ha precisado su nombre de pila-. Ella es su casera en el mítico 221-B de la Calle Baker y pasa por alto sus excentricidades, como sus prácticas de tiro con su revólver en la pared de su departamento, o sus interpretaciones con violín a todas horas. Ella nació el 12 de febrero de 1847, para que conste en actas.

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Y uno de los aspectos que lo hacen más atractivo: su relación, casi simbiótica, con el Profesor James Moriarty. Es su perfecto opuesto, su Némesis, el Napoleón del Crimen. Uno no puede explicarse sin el otro. Sin duda es el primero de los supervillanos, antecedente clarísimo del Guasón o Lex Luthor. Sobre él les sugiero leer una entrada previa de esta columna.

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Para rematar, no creo que la lógica y la imaginación deban estar en los extremos opuestos de la misma habitación, sin dirigirse la palabra. En 2009, para celebrar el bicentenario de su nacimiento e invitado por el Instituto Nacional de Ciencias Penales, participé en el coloquio Edgar Allan Poe y las ciencias forenses. En la actividad también participó Rafael Moreno González, decano de la Criminalística en México. En su conferencia afirmó algo que me conmovió pues resume mis casi dos décadas en la docencia: “la razón y la imaginación son los ojos de la inteligencia”. Y del matrimonio de estos dos mundos hablaré la semana próxima.

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.