Estimado lector,

El estreno de Pieles, una de las películas más importantes del año es inminente.  Compartimos con usted este texto a forma de introducción a Casanovalandia, una de las dimensiones más deliciosas y salvajes; que en Programación Mórbido hemos tenido el privilegio de experimentar. De antemano agradezco su paciencia, no es un viaje breve pero les aseguro que sin duda bien valdrá la pena. Eso sí, de una vez aviso: almas sensibles favor de abstenerse. Primero, le propongo se tome unos segundos para iniciar un ejercicio de visualización. Trate de hacer a un lado el bullicio que lo rodea. Enfoque su atención en este texto y bloque las distracciones. Busque concentrarse, para plasmar en la pantalla de su mente una serie de imágenes que a continuación describiremos. Un detalle importante. La paleta cromática es de rigurosa etiqueta pastel: amarillo, verde, azul, morado y rosa. Sobretodo rosa. ROSA en mayúsculas. ¿Listo?

 

En un cuarto donde el verde invade hasta las paredes, una mujer de peluca desmarañada y manchas de sangre en la cara se entera de la viva voz de su marido zombi que su único hijo ha sido infectado…

 

Es de madrugada; en una recámara donde el rosa permea hasta los calzoncillos, un matrimonio tóxico discute acaloradamente, con un cúter de por medio, previo a una gráfica penetración vaginal, mientras su bebé llora a todo pulmón….

 

En un restaurante japonés donde reina lo amarillo, una angustiada mujer de güera cabellera e intensos ojos verdes tiene el cañón de una pistola, que ella misma empuña, adentro de la boca….

 

A la orilla de una glamurosa piscina, un peludo perrito teñido de azul pastel posa orgulloso entre dos voluminosos ramos de rosas azules, mientras un futbolista reguetonero canta sobre lo fan-tás-ti-co….

 

En una fonda, una peculiar señorita vestida de morado habla por teléfono, pero en lugar de boca tiene un ano….

 

En un comedor con marcados detalles rosas que se adueñan hasta del vestuario, un chico con la cara desfigurada escucha los específicos y rigurosos deseos de su madre moribunda…..

 

Sentado en una silla de ratán al estilo Morticia Addams, el mítico Fidel Castro se vuela los sesos después de tragarse una hamburguesa Burger King con un chaser de Coca Cola….

 

Todos estos son fotogramas de la cáustica huella cinematográfica de Eduardo Casanova, un irreductible y apasionado creador que desborda intensidad kitsch y provocación concentrada. Esta huella es el resultado de una necesidad desenfrenada por expresarse que lo consume desde los doce años, cuando arrancó su carrera como actor, que lo ha llevado a ser el inteligente y entrañable Fidel Martínez González, el primer personaje homosexual menor de edad en una serie española Aída (2005-2014); Chencho, un chico rico tontolón obsesionado por ser pobre, en la serie Gym Tony (2015); Lorenzo, el hijo darketo de Salma Hayek y José Mota, en La chispa de la vida (2011) de Alex de la Iglesia; y hasta el mismísimo Principito en los escenarios españoles.

Su actividad como director inicia a los diecisiete años cuando, con el sueldo de Aída, financia y dirige el cortometraje Ansiedad (2009), descendiente bastardo del universo del cabaret, donde, entre otras curiosidades, encontramos a la cáustica diva con fobia social Violeta Lagartija, ataviada en glorioso strapless de lentejuelas tan plateadas como brillositas, y a Socorro Ayúdeme, una transexual cuarentona obsesionada con los productos de su actividad intestinal, cuyos resultados exhibe y cataloga bajo el término “Arte Orgánico”. Luego apareció Fumando Espero (2013), donde entre candente incesto y montañas de colillas de cigarros, Casanova estableció lo que rápidamente mutaría en una ahora inconfundible visión cromática y emocional de alto octanaje, que nunca ha escondido su admiración y filia por el cine de género, lo guarro, lo extremo y lo pasado de lanza, a la par de la obra de irreductibles rebeldes alfa del cine tan variados como John Waters, Billy Wilder, Todd Solondz, y las primeras obras de David Cronenberg y David Lynch.

En Casanovalandia hay otra clara obsesión y eje rector: la atención a la deformidad y la anomalía física, tanto en versión efecto de maquillaje como en su cruda y clara realidad. Ahí descubrirá desde un dedo arrancado de una mordida, un tumor descomunal en la frente, un rostro femenino con un ano en lugar de boca, hasta un rostro reconstruido quirúrgicamente, las manos deformes de una enana o un brazo tipo aleta, cortesía de la talidomina. Pero independientemente del verdadero origen de la anomalía física que se presenta en sus cortometrajes, sus historias terminan aportando dignidad y profunda ternura a todos los peculiares seres que las habitan. La empatía que provoca es imposible de eclipsar. Es cierto que su cine es denominado gourmet y para públicos considerados de nicho, pero, y qué. La suya es una mirada amorosa a todo lo anómalo, lo fuera de norma y lo freak. Es una penetrante mirada rayos X que encuera la vergüenza y subyuga la decencia. No olvide que cada uno de nosotros tiene claros conceptos de vergüenza y decencia programados en lo profundo de nuestra psique, resultado de una poderosa represión social que define y moldea nuestro ser. Detrás de la obra de Eduardo Casanova existe una pulsión por dar voz a todos los sometidos por esta tiranía social, que no les permite disfrutar y cultivar su verdadera identidad. Piénselo… en ese grupo podríamos estar todos.

El camino para convertirse en director no ha sido cosa fácil, ni inmediata. Es el resultado de mucho trabajo, trabajo y más trabajo, invertir todas sus ganancias en nuevos proyectos, y navegar a contracorriente para darle un lugar a su universo tan particular, lo convierte en un enemigo confeso de lo políticamente correcto. Enfrentar continuamente la frustración, el rechazo y uno que otro escándalo mientras tanto su público y su músculo como cineasta continúa creciendo. Acompañado por sus cómplices creativos de confianza —Kiko Prada, Javier Prada (productores) y José Antonio Muñoz (cinefotógrafo)—, el universo de Casanova, ha contado en su primera fase, con actrices de la talla de Macarena Gómez, Ana Polvorosa, Carmen Machi y Carolina Bang. Algunos valientes le han comisionado spots publicitarios y videoclips. Los resultados han sido divertidos y fan-tás-ticos. A mediados de este año, a sus veinticinco años rodó por fin su ópera prima; Pieles una serie de historias cruzadas sobre gente físicamente diferente, con problemas para encajar en la sociedad, que se ha visto obligada a esconderse, recluirse o unirse entre sí. Nadie elige como nace; la forma física nos condiciona ante la sociedad, lo hayamos elegido o no. La expectativa es tremenda. No es ninguna casualidad que Pieles sea producida por un padrino de claro linaje bestial, Álex de la Iglesia, quien sabe lo que significa un buen padrinazgo cuando sé es una voz anómala y distinta en la pradera cinematográfica. Este logro en la carrera de Eduardo Casanova representa el cumplimiento de su sueño y obsesión de vida. Lo que hace que sea de cierta forma un acto simbólico, un paso de estafeta, un positivo movimiento generacional. El cine español ha recibido una inyección intravenosa de punk rosado concentrado.

Hermann Broch afirmó que en todos los periodos históricos en que los valores sufren un proceso de disolución se vuelven periodos de extraordinario florecimiento de lo kitsch. Nos parece pertinente, justo en el presente periodo de disolución y resquebrajamiento en el mundo, presentarles al nuevo embajador plenipotenciario del cine de terror punk con las mejores credenciales en versión kitsch, aterrador, ataviado en riguroso rosa pastel: Eduardo Casanova. Como él mismo declaró: “El rosa usualmente se le adjudica a las mujeres y los homosexuales pero el rosa sólo es un color.” No se equivoca, de forma casi automática a este color se le relaciona con la ilusión, lo “bonito fresita” y el amor, pero en Casanovalandia sirve como fondo para hablar del dolor, de la violencia y de la muerte.

En estos turbulentos tiempos de apocalipsis en cámara lenta pegajosa, le invito a combatir el constructo social, la indiferencia y las buenas maneras, experimentando en carne y alma propia la candente cromovisión de Eduardo Casanova. Deje atrás sus prejuicios y prepárese para reír, al mismo tiempo que es trastornado, y quizá hasta ofendido. Almas sensibles favor de abstenerse. Para los que decidan adentrarse, recomendamos usar alguna prenda rosa para poder compartir los beneficios estéticos, emocionales, de la salvaje y rigurosa etiqueta rosa pastel que produce Eduardo Casanova. Le prometo que algo sentirá, aunque sea en el área de sus calzones o de su sostén.

Pieles se estrena el 11 de febrero y repite funciones el 11, 12, 13, 18 y 19 de Febrero en el marco del la 67 edición de la Berlinale. Pasarán algunos meses antes de que podamos experimentar Pieles en nuestras coordenadas pero eso sí les prometo, aunque no estemos en Berlín:

¡Algo escandalosamente delicioso está a punto de pasar!

Abraham Castillo Flores