Por Roberto Coria

Vivimos en un momento donde desconfiamos de forma natural de lo que se nos presenta, a veces con fundadas razones. El otro día mi amiga Macarena Muñoz, devota estudiosa de los Hijos de la Noche, me preguntó: “¿y si el robo de la cabeza de Murnau fuera el inicio de una gran campaña publicitaria por su remake?”. Recientemente, como saben, escribí sobre el asunto. Lo más curioso es que su teoría es del todo posible. ¿Recuerdan hace pocas semanas un furor que se propagó viralmente por redes sociales sobre la invocación a un tal Charlie? Todo fue parte de una ardid de mercado para favorecer a una película. Pero en su momento hizo caer a más de uno. Recuerdo que mis compañeros de trabajo, hombres de ciencia pero jóvenes a final de cuentas, sucumbieron al temor, diversión y curiosidad que causó el asunto. La tesis de Macarena no es descabellada. Implicaría que alguien llevó el asunto más allá del sentido común e incurrió en la comisión de un delito. Esto pudo ser detonado por la segunda noticia que acabo de mencionar: la nueva reelaboración de un clásico, del que muchos conciben como el primer vampiro cinematográfico. Más de uno piensa que esto es un sacrilegio.

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Necesitamos reincidir en la vieja discusión sobre la validez de los remakes. He dejado en claro que no estoy en contra de ellos, siempre y cuando no estén detonados por una voracidad comercial, crisis de creatividad o una falta de arrojo para experimentar con temas nuevos. Es difícil refutar el pesimismo por la tendencia si estudiamos sus ejemplos recientes, que van de innecesarios a penosos. Yo seré cauto y optimista. El anunciado proyecto del novel cineasta estadounidense Robert Eggers no deja de causarme curiosidad. Su muy breve trayectoria le ha valido algunos galardones y lo más interesante es que, según la biografía que aparece en su página de internet, llevó Nosferatu a los escenarios teatrales hace unos años.

Robert Eggers
Robert Eggers

De entrada, el intento merece crédito por la valentía necesaria para emprenderlo. Creo que debemos ser justos. Pese a ser recibida favorablemente por la crítica de la época, imagino que en 1979 la noticia del remake hecho por un director alemán llamado Werner Herzog levantó ámpula entre muchos fieles del horror y los vampiros. A su favor el artista contaba con 37 años de edad y 6 largometrajes en su haber. Cuando me encuentro con este tipo de noticias no puedo evitar que resuenen en mi cabeza las sabias palabras del crítico gastronómico Anton Ego: “lo nuevo necesita amigos”. Cuando comencé a navegar en estas aguas, allá por 1998, muchos expertos en el tema creyeron en mí. Es por ello que estoy aquí, frente a este teclado, escribiendo estas líneas.

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Tal vez algo bueno pueda surgir de la propuesta de Eggers. Honestamente la nota me causó confusión, pues el año pasado se inició una cruzada para reunir fondos para un proyecto independiente a cargo del cineasta David Lee Fisher (a quien también debemos un remake –que no conozco- de El Gabinete del Dr. Caligari) y protagonizado por Doug Jones como el infame Conde Orlok. El actor es recordado como el anfibio Abe Sapien en las películas de Hellboy y por ser el enigmático Fauno en la cinta que también debemos a Guillermo del Toro. Jones se ha especializado en papeles que lo recubren completamente de maquillaje pero a los que dota de una formidable expresividad, con efectos entrañables. Eso, junto con la atractiva imagen que se ha promocionado, me hace desear conocer el resultado. Porque Nosferatu ha tenido más vidas y rostros de los que podemos reconocer. Pero de eso hablaré la próxima semana.

Doug Jones
Doug Jones

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.