Por Dr. Beltrán

Las sangrías o flebotomías son utilizadas desde tiempos de los antiguos Egipto, Mesopotamia y Grecia. El anatomista Erasistrato apoyaba la idea de que algunas enfermedades eran causadas por plétoras, o sobreabundancias de "humores" en la sangre, mismos que eran eliminados por medio de la sudoración, vómito o dieta. Herófilo apostó, mejor, por el derramamiento de sangre.

Galeano, basado en los conocimiento de Hipócrates y sus teorías de la enfermedad, estableció el concepto de la patología humoral y estableció cuatro humores: la bilis amarilla que se encuentra en el hígado, la bilis negra que se encuentra en el bazo o en los testículos, la flema que se encuentra en el cerebro y la sangre que se encuentra en el corazón. Cada humor corresponde a una parte del cuerpo, un momento del día y con alguna parte de la astrología. La sangre, por ejemplo, se relaciona con la niñez, la primavera, con el aire y los signos géminis, tauro y aries. El humor relacionado con la flema se asocia con el cerebro, el agua, el invierno, la vejez, la noche, lo blanco y lo salado, además de los signos piscis, acuario y capricornio, regidos por la luna.

Entonces, la sangre es húmeda y caliente, la flema es fría y húmeda, la bilis amarilla es caliente y seca, y la bilis negra es seca y fría. Según las teorías de Galeano, la piel se pone amarilla en hepatitis por el derrame de bilis amarilla. En los catarros, el derrame es de la mucosa que baja del cerebro. El proceso de menstruación es otro ejemplo, pues Hipócrates creía que funcionaba para purgar el cuerpo de malos humores.

Para diagnosticar la mala mezcla de humores en el cuerpo, Galeano propuso examen en el pulso y la orina, pues un desequilibrio en los humores (discrasia), es responsable de todas las enfermedades. En su afán de matemarizar la medicina, dividió en grados la regularidad humoral. "Cuando el cuerpo está 10 puntos más caliente que el valor medio y siete puntos más seco, el medicamento tiene que estar 10 puntos más frío y siete puntos más húmedo". Con esto, poco a poco le dio puntaje a los remedios, el opio, por ejemplo, es cuatro.

SangríasLa práctica de las sangrías para sacar malos humores duró muchos siglos. En 1514, el médico francés Pierre Brissot inició una controversia, pues se rebeló contra la práctica tradicional de las sangrías por parte de las autoridades islámicas medievales, cuyo proceso consistía en abrir una vena en un punto alejado de la dolencia para extraer materias nocivas del cuerpo. Brissot abogaba por practicarlas en las proximidades de la zona enferma, la polémica que desató al oponerse a uno de los dogmas de la medicina medieval se extiende a los campos del diagnóstico de las enfermedades a través de la toma del pulso. Sus prácticas fueron comparadas, por la iglesia católica, con la herejía de los luteranos. Muy mal.

Otros métodos interesantes para purgar humores, eran los enemas y las pulgas. Charles Bouvart, médico de cabecera de Luis XIII, aplicó al monarca en tan sólo un año: 212 enemas, 215 purgas y 47 sangrías. El Rey Sol, Luis XIV, soportó 2000 purgas, varios centenares de enemas y 38 sangrías.

yeguaEn 1726, el científico Stephen Hales realiza por primera vez estudios para la medición exacta en la presión sanguínea en animales. En 1733 publica Statical Essays: containing Haemostasis, sus famosos ensayos realizados en la Universidad de Cambridge, en los que describe con gran precisión sus experimentos en animales vivos, como en una yegua. En ella mide, con un tubo elevador, la presión sanguínea pulsante de una arteria femoral, dejando salir la sangre de forma intermitente hasta que el animal muere.

Durante una epidemia de fiebre amarilla en Filadelfia, Benjamin Rush rechazó la teoría del contagio y combatió la enfermedad con sangrías. Todo esto ocurrió en 1793, con el médico más conocido del siglo XVIII quien es considerado como el creador de la medicina clínica en Estados Unidos. Por supuesto, la terrible epidemia acabó con la décima parte de la población de Filadelfia. Tuvimos que esperar hasta la mitad del siglo XX para identificar que la fiebre amarilla se transmite por la picadura de mosquito Aedes Aegipty.

Poco a poco, conforme la medicina fue tomando caminos más científicos, las sangrías cayeron en desuso. En buena medida, gracias a los fracasos obtenidos durante una epidemia de cólera que azotó París en 1832. Después, con los principios de asepsia introducidos por Lister, cirujano inglés, se logró instrumental y manos de cirujanos limpias y antisépticas con el uso de fenol.

Moraleja: sangre que no has de beber, déjala correr.