Después de tomar por sorpresa a propios y extraños en algunos festivales de cine a lo largo del mundo, y de generar muy buenos comentarios tras sus proyecciones, La noche devoró al mundo (La nuit a dévoré le monde), adaptación a la pantalla grande de la novela homónima de Pit Agarmen, por fin ha llegado a las salas de cine en México -gracias a Cine CANÍBAL- para buscar complacer a los cinéfilos más exigentes a los que les gusta el cine de género bien hecho y que siempre están buscando historias diferentes que les ofrezcan nuevas experiencias cinematográficas.

Sam busca a su ex para llevarse algunas cosas del departamento de ella mientras se lleva a cabo una fiesta, él se queda dormido y al despertar descubre que se encuentra rodeado por zombies, por lo que busca la forma de sobrevivir estando solo. El protagonista no puede salir del edificio en el que está y pasa cada uno de sus días haciendo todo lo que se le ocurre, al principio estar sin nadie más alrededor parece no ser tan malo porque puede divertirse a lo grande pero llega un momento en el que la desesperación se apodera de él. Las personas, nos guste aceptarlo o no, estamos diseñadas para socializar y desarrollarnos en grupo, y aquí eso queda muy claro.

Con su primer largometraje, el director Dominique Rocher toma el apocalipsis zombie ya tan mostrado en diversas producciones cinematográficas para contar una historia sobre la soledad y sobre la forma en la que las personas pueden reaccionar a ella. Mientras otras cintas se han preocupado más en mostrar lo que hay que hacer para sobrevivir a la presencia de los muertos vivientes, pocas se han preocupado en mostrar los efectos psicológicos que dicha presencia puede tener en la gente y en el caso de La noche devoró al mundo, ésta se centra por completo en el proceso por el que pasa su protagonista al quedarse solo.

Para saber un poco más acerca de cómo fue llevar al cine la historia de La noche devoró al mundo y entender mejor la manera de actuar de su protagonista, platicamos con el director Dominique Rocher.

El protagonista, Sam, encuentra la manera de seguir con vida en medio del apocalipsis zombie y llega un momento de su encierro en el que nos damos cuenta que parece seguir sobreviviendo más por inercia que por ganas de continuar vivo, ¿cómo evoluciona el personaje conforme avanza la historia?

El personaje, cuando inicia la historia, es alguien a quien sólo vemos queriendo recuperar unas cintas para irse y seguir con su vida, después descubre lo que está pasando y en ese momento lo único que quiere es evitar ser mordido. Él descubre que no puede vivir solo. Por supuesto, él entra en shock al ver la situación en la que está y es interesante ver cómo se siente este hombre realmente en su soledad, cómo intenta tener una vida normal a pesar de lo que pasa.

Esta película está basada en un libro, ¿por qué decidiste adaptar esta historia al cine?

En realidad descubrí este libro al mismo tiempo que pensaba en hacer mi primera película. Es una historia de zombies y me llamó la atención porque también es una historia sobre la soledad. En las grandes ciudades puedes sentirte solo a pesar de estar rodeado de otras personas, este sentimiento está presente en la historia y me pareció interesante abordarlo en una película de terror. Es una historia muy buena para mí para contarla en mi primera película.

¿Dirías entonces que dirigiste un drama sobre la soledad en medio del apocalipsis zombie o una película de zombies con un toque de drama?

No me quedo con ninguna de las dos porque tiene elementos de ambas, como película de género es diferente y explora más al personaje principal, busca ser una historia más íntima. No es un drama como otros porque se ayuda de elementos distintos para contar la historia. Puedes decir que tiene un poco de las dos, es una película que se centra en un personaje y lo que hace.