Hacer cine en México puede ser una tarea complicada en algunos casos y cuando se trata de una producción de un género para el que se necesitan herramientas más específicas, tal como lo es la animación, las cosas pueden complicarse todavía más; esto es lo que pasó con Ana y Bruno, cinta animada de manufactura orgullosamente mexicana de la cual escuchamos por primera vez hace diez años y que en este 2018 por fin llega a la pantalla grande, producto del trabajo de un grupo de entusiastas que nunca quitaron el dedo del renglón para poder darle forma justo a la historia que tenían planeada.

Ana y Bruno inicia con un hombre que se ve obligado a dejar en una institución psiquiátrica a su esposa e hija, Ana, quien al darse cuenta de las cosas extrañas que suceden en ese lugar y después de conocer a los personajes fantásticos que ahí habitan -surgidos de las alucinaciones de los pacientes internados por sus problemas mentales-, decide escapar para buscar a su papá y convencerlo de regresar por su amada debido a que ésta se encuentra en grave peligro. La película se convierte en un viaje hecho por una pequeña para mantener unida a su familia y en el proceso se abordan temas como la locura, la soledad, la maldad de ciertas personas, cómo superar una pérdida y la amistad.

Para saber más sobre Ana y Bruno, platicamos con su director, Carlos Carrera, así como las actrices Marina de Tavira y Regina Orozco, quienes hacen las voces de Carmen (la mamá de Ana) y Rosi (una elefante rosa obsesiva y celosa), respectivamente. Esto fue algo de lo que nos contaron acerca de sus experiencias al trabajar en la que es sin duda la mejor película animada que se ha hecho en México hasta ahora.

¿Por qué contar una historia algo oscura que trata temas como la locura y la soledad en una película animada?, ¿en algún momento pensaste en hacer la cinta en live action?

Carlos Carrera: Es una película animada porque las películas animadas son como cualquier película, son cine, así como el documental puede tratar cualquier tema. Cada ves es menos claro cuál es la división entre el cine de ficción, el documental y la animación. Así como hay cine de ficción animado, es cine al final. El cine de animación es cine y se puede tratar cualquier tema con la misma profundidad como la de cualquier formato.

La historia la escribió Daniel Emil -autor del libro Ana, en el que se basa la cinta-, el productor de la película me la dio a leer y en un principio yo no la iba a dirigir, pero la historia me encanto y a partir de ese cuento y de lo que estaba planteado empecé a construir el universo a detalle de lo que es la película.

¿Cómo fue darle vida a los personajes que aparecen?

Regina Orozco: Carlos Carrera ya es un director reconocido, el guión es bellísimo y el personaje es otro en relación a lo que suelo hacer. Respecto al trabajo, aportamos con improvisación pero siempre bajo la lupa de Carlos.

Marina de Tavira: Era la oportunidad de trabajar con Carlos Carrera, cuando entré a estudiar actuación una de las cosas que más me fascinaban era la película La mujer de Benjamín y siempre quise trabajar con él. También había visto El héroe. Además fue un gran proceso de aprendizaje y descubrí que la creación de un personaje animado era como crear uno de carne y hueso.

¿Ya se tenía en mente qué actores y actrices podrían interpretar a los personajes o todo se fue dando conforme avanzó la producción?

Carlos Carrera: En algunos casos sí y en algunos no, a lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de trabajar en varias cosas y de casi todos los actores a los que convoqué, ya había tenido la oportunidad de conocerlos y de trabajar con algunos en el pasado.

Con quienes batallamos más fue con los niños porque no encontrábamos niños que no estuvieran maleados, que no fueran de los que les enseñan a actuar de cierta manera que cuando hablan no se escucha natural, fue difícil encontrar niños sueltos que entraran al juego y que pudieran ser lo suficientemente creíbles.

¿Qué tan difícil es hacer animación en México?

Carlos Carrera: Fue complicado doblemente, más que por la animación en este caso lo fue por el tipo de historia que estábamos contando, ya ahora que la ven ya entienden lo que queríamos hacer, pero al principio en el papel, aunque era una historia maravillosa no se sabía cómo iba a quedar o si iba a ser oscura, fue complicado. Hacer cine en México es complicado, hacer animación es más complicado y tardado en todos los lugares del mundo. Una historia tan peculiar como ésta era difícil de hacer y la hicimos.