Por Roberto Coria 

Vuelvo a hacer una pausa, pues la situación lo demanda. Hoy es la noche de Samhain, la festividad celta que marcaba el fin de la época del final de las cosechas y el inicio del invierno, ocasión celebrada entre las llamadas culturas paganas europeas hasta la irrupción del cristianismo. En occidente generalmente se asocia a la figura de Jack-o'-lantern (Jack el de la lámpara), la antigua costumbre –presumiblemente originaria de Irlanda y las Tierras Altas de Escocia- de ahuecar vegetales e introducir velas en ellos para alumbrarse en la noche.

Sleepy-Hollow-Scarecrow-02

No discutiremos la vieja rivalidad entre países y fiestas, ni nos arrojaremos salvajemente calabazas de diferentes tipos y procedencias a la cabeza. Se piensa, en un sentido nacionalista recalcitrante, que automáticamente debemos despreciar toda fiesta que provenga de otras latitudes. Yo, aunque soy un gran defensor de nuestras raíces y celebraciones, no peco al confesar que me atrae el colorido y la parafernalia del Halloween. La fantasía y lo maravilloso no conocen fronteras. Abrazar esto te convierte en ciudadano del mundo. No te hace menos mexicano, del mismo modo que no apoyar al Teletón no te vuelve un traidor a la Patria. Pero no nos desviemos. He aquí una muestra de lo esencial.

Al dibujante estadounidense Charles Monroe Schulz debemos algunas de las creaciones que marcaron nuestra infancia. Su mérito radicó en retratar con humor a los grupos que todos formamos durante nuestros primeros días de conciencia –somos animales gregarios-, amistades que giraban en torno a un afable y divertido perro blanco con complejo de aviador. Su tercer especial televisivo, Es la Gran Calabaza, Charlie Brown se transmitió la noche del 27 de octubre de 1966 e instantáneamente se convirtió en un clásico que veo rigurosamente todos los días de muertos, ocasión que inminentemente se acerca. En el programa, el pequeño Linus van Pelt escribe su anual carta a la Gran Calabaza, entidad rectora del Halloween que –en su inocente entender- trae regalos a los niños todas las noches del 31 de octubre. Ante la incredulidad de sus amigos decide pasar toda la noche en un sembradío de estas cucurbitáceas –a esa familia vegetal pertenecen- en espera de su visita.

Great_pumpkin_charlie_brown_title_card

El Samhain que alabamos no es una entidad corpórea. Sin embargo Los verdaderos Cazafantasmas, héroes de mi infancia, lo enfrentaron en varias ocasiones –recuerdo tres-. Desde su primera aparición, el episodio Cuando la Noche de Brujas se prolongó, el villano escapó de su encierro en un milenario reloj que era llevado a Nueva York y perseguía que la Noche de Brujas –la Noche de Halloween- fuera eterna. Y cómo juzgarlo. Yo, como mi amada y el pequeño Linus, estoy convencido que esta noche llegará la Gran Calabaza. Si por algún motivo no lo hiciese, siempre estará el año venidero. Mientras tanto, esperaré.

Samhain04

--

Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas. Es asesor en materia literaria de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.