Columna-Lex

Es 2016 y la cantidad de remakes que se acerca es bastante alta. Desde un reboot completo a la franquicia de The Crow hasta una nueva versión de Scarface, ahora dirigida por Antoine Fuqua y ubicada en la actualidad, en Los Angeles.

Lo primero que piensa (pensamos) el (los) fan(s), es lo siguiente:

  • *¿Cómo se atreven?
  • *Lo que pasa es que ya no saben ni qué hacer
  • *Se acabó la creatividad en Hollywood
  • *No vuelvo a ver una película (esto, mientras compramos boletos para el estreno de verano)

Y hasta cierto punto, es válido. Claro que queremos ver historias nuevas, aventuras que inicien franquicias, cosas originales. Sobre todo eso, originales, aunque, claro, en realidad no hay nada nuevo bajo el sol y todo sigue reglas aristotélicas, El Camino del Héroe o el manual 2.0 de aventuras de superhéroes.

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Luego, nos quejamos de que hay vacas sagradas que jamás se deberían tocar. Por ejemplo, Scarface ¿a quién demonios se le ocurre hacer un remake de Scarface? ¿Quién será capaz de decir en el peor acento cubano posible SAY HELLO TO MY LITTLE FRIEND! y de todas maneras patear traseros?

Después, uno de los mayores insultos: hacen un remake de una película que vimos en la infancia. Puede ser Robocop o Ghostbusters. Agh. La afrenta. La humillación. El descaro. La desvergüenza. El tocamiento de las zonas del traje de baño a nuestra niñez límpida y nívea. El trauma. Ya lo arruinaron todo. Ya nada podrá volver a ser como antes. Por mí se llega a la ciudad del eterno llanto, renunciad para siempre a la esperanza.

El señor Hollywood mientras duerme en su cama hecha de billetes
El señor Hollywood mientras duerme en su cama hecha de billetes

Finalmente, nos damos cuenta de todo. Lo que pasa es que Hollywood quiere dinero. Quiere sacar todavía más billetes de una franquicia de hace 30 años, cuando las cosas eran más puras, más simples (eran los 80 y todo era cocaína y Bacardí, pero olvidemos eso). Quieren más y más en sus gordas billeteras y sus cuentas de banco tamaño mamut.

Excepto que, claro, no. No, no y no. Nadie está “violando tu niñez”, nada es sagrado, o no existiría el 98% del arte y sí, las películas que viste de niño también fueron filmadas para que hicieran dinero. Porque es un negocio. Una industria. La gente trabaja en esto y pues, tienen que llevar el tocino y las galletas a casa y todavía no se reinstituye un sistema de trueques, así que hay que regresar al dinero maldito, que nada vale.

Los remakes y los reboots no son algo nuevo. De hecho, siempre han existido. Lean cualquier cuento o fábula en distintos libros y verán que hay muchas diferencias, aunque la esencia sea la misma. Pasa lo mismo con películas y series de TV: la esencia es la misma, pero las historias se vuelven a contar, con las diferencias obligatorias.

Algunos siguen sacudiendo la cabeza y pensando que no hay remakes que valgan la pena. Que los reboots son una tontería y una pérdida de tiempo y que es mejor quedarse con la versión de hace 1, 2 o 3 décadas, porque es mejor. Porque tenía alma. Porque ahí sí había corazón.

Jules y Vincent

Y en cualquier otro momento, estarían ustedes 100% en lo correcto. Excepto en este momento en particular, en el que están 100% equivocados.

El ejemplo más claro es el cine de Quentin Tarantino, quien hace homenajes a películas, series y libros que ama y los transforma en algo particular. Él es el ejemplo más cercano porque es a quien más se le nota, pero en realidad, todo lo que amas, odias, vives y fumas, está en las cosas que creas. Te guste o no, tengas la intención o no. De algún lado tienen que salir y no van a salir del vacío.

¿Todavía con dudas? De acuerdo. Veamos cinco ejemplos de “remakes”. No, no se lleven la mano a la boca con asco, tengan un poco de fe. 

The Thing

La versión de John Carpenter es, obviamente, mucho más intensa y cruda que la original, además de que la interpretación del director se volvió todo un clásico.

The Fly

Otro ejemplo de que las historias se pueden llevar más allá de lo que se planeó en el proyecto original, con nuevos efectos especiales y ambientada en la época actual. Y que eso no significa que van a destrozar la historia. Además ¿quién no prefiere a Brundle-Mosca?

Twelve Monkeys

Sí, 12 Monos es un remake y no nos referimos a la serie de TV, que es un remake del remake. La película con Bruce Willis y dirigida por Terry Gilliam es una adaptación de La Jetee, un corto que pueden ver a continuación. No ajusten sus monitores, así está realizado.

Invasion of the Body Snatchers

Otro remake de la década de los 50, que se vuelve más perverso en las manos de Philip Kaufman y aún más con Donald Sutherland en pantalla. 

A Fistful of Dollars

Aquí no hay una superior a la otra, solo el dato curioso de que una de las obras máximas del western está basada en una de las obras maestras de Akira Kurosawa, Yojimbo. Y aún más: solo hubo tres años de separación entre el remake y la original.

Scarface

Con la noticia de que se planea un remake de Scarface, muchos se levantaron en armas, echaron los brazos al aire y levantaron un puño con furia. Excepto que… la versión de Brian de Palma es un remake de la película del mismo nombre, pero de 1932. Vean el tráiler y piensen si sus bisabuelos no reconocerían esa escena del final en la película protagonizada por Al Pacino.

Entonces ¿tenemos razón de enojarnos por los remakes? En el mundo del horror, no tanto, porque prácticamente cada secuela es un remake de la película anterior, en donde se rompen las reglas de la original y se presentan nuevas. En el resto de la cinematografía, tampoco. Todo es una interpretación de trabajos anteriores ¿Hay cosas nuevas? Claro. Y no dejarán de llegar. La idea es esta: no apoyemos remakes que sean malas películas y alentemos a las que sí lo son. Y aceptemos en nuestros oscuros corazones que los remakes son algo inevitable y, a veces, hasta necesario. Y recordemos siempre: nadie nos está obligando a ver los incontables remakes y reboots en ciernes, además de que las originales siempre vivirán en Blu-ray, Blu-ray 4K y cualquiera que sea el siguiente formato físico o digital.