Hermanos míos, lo confieso. El Resplandor de Stanley Kubrick me pone a dormir. Así, de plano. Solo tengo que darle play y empieza el sopor. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

El hecho fue sorprendente para mí, porque antes de ver la película, creía que no iba a dormir jamás en cuanto presionara “play” en la videocasetera. Una videocasetera es un armatoste que reproducía y grababa videocasetes. Un videocassette era una manera de almacenar video en un medio magnético.

No me hagan empezar a explicar la diferencia entre Betamax y VHS y cuántas veces grabé las películas que rentaba en PPV.

Betamax

El punto es que, ya entrado en mis veintes, seguía sin ver The Shining, pero obviamente el consenso general es que, básicamente, pues uno tenía que cambiar sus pantaloncillos, sus calzoncillos y resignarse a nunca poder volver a dormir.  “La mujer de la bañera, dude”. “El laberinto, duders”. “LAS GEMELAS, duderino”.

Sobra decir que cuando di play, estaba emocionado. Para mí, ver una película debe provocarte “algo”. Tienes que sentir. Si no lloro con una de drama y no me importa si el protagonista pierde el globo rojo que le daba felicidad, no funciona. Si no río, si no me enojo, si no me asusto. Y estaba dispuesto a asustarme.

Entonces recordé que la protagonizaba Jack Nicholson.

Jack-3

Jack siempre ha sido un gran actor, para mí. Podía hacer todo tipo de películas. El problema es que lo ves y dices “está loco”. En serio, véanlo en cualquiera de sus trabajos y de entrada sabes que no es un tipo normal.

Strike 1

Luego vi a Wendy. Shelley Duvall es buena actriz, pero es completamente desesperante en esta película. Si yo fuera Jack, ya poseído por el Overlook, le diría: “mira ¿sabes qué? Mejor vete a tu casa. Ándale, te doy para el taxi”. Nada de “heeeeeeeeere’s Johnny!”. Bye, bye.

Shelley

Strike 2

Y en general, no se parece lo suficiente a la novela.

Strike 3

En el trabajo original de Stephen King, Jack Torrance es un tipo normal, un maestro de escuela que es despedido de su trabajo después de que en un arranque de mal genio, heredado de su padre, le pone una golpiza de campeonato a un alumno, por cortar sus llantas con una navaja. Además, tiene problemas con la bebida. Wendy es una mujer comprensiva, pero que está al borde de pedirle el divorcio. Es fuerte y decidida. El Overlook es una entidad mucho más “viva” de lo que aparece en la película. Danny no habla con su dedo, sino con Tony, un amigo imaginario que tal vez no lo es tanto. Wendy se defiende una y otra vez de los ataques de Jack, cuando ya está poseído por el hotel y al final, es gracias a su determinación que logran salvarse.

Danny

Sí, leí la novela antes de ver la película. Mucho antes. Lo que me daba miedo del relato era cómo alguien relativamente normal podía simplemente cambiar de un momento a otro y hacerle daño a cualquiera que estuviera cerca, por la sencilla razón de estar ahí. Y, peor todavía, a la gente que más quiere. Los fantasmas, la mujer de la bañera, la habitación 217, sí, causan temor. Pero nunca como la posibilidad de que alguien tenga monstruos reales e incontrolables en sus propio corazón.

Y justamente es todo eso lo que quitó Kubrick. No me malentiendan, en cuestión de técnica, es una película hermosa, como prácticamente todo lo que filmó Stanley. Pero en contenido, es muy aburrida. A pesar de que la actuación de Nicholson es icónica, no te causa el mismo malestar que el ver a alguien a quien no esperarías que se volviera loco. Wendy no es una heroína, es una víctima cada vez que aparece en pantalla. El Overlook parece una mansión encantada y no la mismísima entrada al infierno. Podria hablar de la falta de inclusión de muchos elementos menos líricos y más físicos en la película, pero eso es lo de menos. Me importa más lo que se siente, lo que de verdad asusta. El monstruo que conocemos como “humano”.

StaffHO

Y no me hagan hablar del final. Con esos últimos dos minutos, me ponen a roncar.