Resulta que, a pesar de estar ligeramente basada en Old Man Logan, la tercera película de Wolverine no está situada en un escenario postapocalíptico como lo creíamos, a menos de que después de que caigan las bombas y presionen el botón rojo, las tiendas de conveniencia y las Pringles sigan existiendo.

En el avance, que muestra que la película será clasificación R (C en otros países), vemos a un Profesor X muy cansado, a Logan casi sin poderes y a Laura Kinney, una pequeña que en los cómics (y la serie animada) es parte de una serie de experimentos para recrear a Wolverine a partir de una muestra de su ADN.

Lo que no vemos es que X-23 muestre las garras de los pies, aunque si las tiene, lo mejor será que no las enseñen en los avances, para que quienes no conocen al personaje se lleven la sorpresa.