Si de por sí la atmósfera de Blade Runner era deprimente, la de la secuela, dirigida por Denis Villeneuve, se ve aún peor. Eso es bueno, porque justamente lo que no queremos de Blade Runner 2049 es una versión edulcorada y diluida de la original.

En el nuevo avance podemos ver que el futuro no ha mejorado y sigue siendo sucio y desolador. Además, nos parece que Deckard es la clave principal de algo. En teoría, esta es la película en la quedará completamente claro si el Blade Runner original es un replicante o no, a pesar de que Ridley Scott ya lo aseguró en muchas ocasiones: lo es.

Lo que nos llama la atención es la imagen de un Nexus 8. Si recuerdan, estábamos en la sexta generación en la primera película ¿Será que Deckard es uno de esos prototipos y por eso puede tener una extensión de la vida media de los replicantes?

Además, el momento en el que Ryan Gosling y Harrison Ford están juntos en un techo, en la lluvia, se siente ominoso. Nuestra teoría: al final, el personaje de Ryan Gosling descubre que siempre fue esclavo de Tyrell Corp y, sin poder evitarlo, se enfrenta a Deckard, porque la corporación necesita recuperar a su único prototipo exitoso.

Aunque es una de las secuelas que menos queríamos ver, gracias a Arrival y a los avances que hemos visto, estamos mucho más tranquilos. Blade Runner 2049 se estrena el 4 de octubre de 2017 en Estados Unidos y el 6 de octubre en México.

Treinta años después de los eventos de la primera película, un nuevo blade runner, K, oficial del Departamento de Policía de Los Angeles, descubre un secreto que ha estado oculto por mucho tiempo y que tiene el potencial de propagar el caos en lo que queda de la sociedad. El descubrimiento de K lo envía en una misión para encontrar a Rick Deckard (Harrison Ford) un blade runner retirado que ha estado desaparecido por 30 años.