Por Dr. Beltrán

En fechas recientes, hemos visto como el famoso Gangnam Style ha dejado su lugar en popularidad viral, para dárselo al Harlem Shake. Al compartir esta pieza con mi abuela, lo único que pudo decirme fue: "Parece que esas personas tienen el mal de San Vito".

En la antigüedad, se le denominaba mal de San Vito o baile de San Vito a lo que ahora conocemos como una serie de contracciones involuntarias de los músculos, llamada enfermedad de Huntington. Un mal hereditario (alrededor de 50% de probabilidades de que un enfermo la transmita a sus hijos), ocasionado por una alteración del cromosoma 4, que se manifiesta en adultos jóvenes y se caracteriza por producir movimientos musculares involuntarios.

Giros de cabeza para mover los ojos hacia los lados, brazos de arriba a abajo, caminar errático y contracciones en los músculos faciales que generan muecas descontroladas, son sólo algunos de los efectos de esta enfermedad.  Sí, igualito a todas las versiones del Harlem Shake.

Pero no todo es risa y diversión, esta enfermedad es grave. Cuando aparece en niños o jóvenes, interrumpe su desarrollo neurológico, lo que los lleva a ser tímidos y de lento aprendizaje. Además es progresiva, por lo que algunas personas pueden sufrir alucinaciones, paranoia, aislamiento social, mal humor e incluso, demencia.

Si de esto se tratara, imaginen al pobre demente que sufría movimientos involuntarios propios de su enfermedad, cuyos amigos, en lugar de ayudarlo, pusieron música, lo imitaron y subieron el video.

MALSANVITO

San Vito

La enfermedad hace referencia a San Vito, muy popular en la edad media. Una de muchas leyendas, cuenta que este santo, conocido por predicar y hacer curaciones, fue convocado por el emperador para tratar a uno de sus hijos con epilepsia. Recordemos que esta enfermedad, en esos tiempos, se relacionaba con posesiones demoníacas y los afectados eran enviados a la hoguera. Por esto, San Vito acudió al niño enfermo y, mediante una excelente imposición de manos, logró curarlo.

Cuando el santo murió, le quedó fama por curar males en los que los sujetos sufren movimientos involuntarios.

Así que, si alguna vez visitan Praga, vayan a la catedral de San Vito. Además de ver los hermosos vitrales y las puertas en relieve donde se cuenta parte de la vida del santo; pueden aprovechar para darse una sacudida.