Por Dr Beltrán

No es para nadie un misterio que el amor puede darnos los momentos más inolvidables, pero también que nos vuelve los seres más vulnerables. El amor nos hace cometer estupideces que jamás haríamos en momentos en los que respondemos a la cordura. Durante el enamoramiento el juicio se nubla y la toma de decisiones no siempre es acertada. La ira, la frustración, la furia que genera el desamor, puede culminar en un profundo caso de depresión y, por supuesto, en el suicidio. El suicidio obedece a muchas causas, el amor o desamor sólo es una de ellas. Sin embargo, al igual que el amor, el suicidio responde a un desequilibrio de la química del cerebro. En Mórbido Magazine hemos tocado el tema de las máquinas de suicidio, pero aquí hablaré sobre el efecto Werther.

Empecemos. En 1774, el alemán Johann Wolfgang von Goethe, a quien recuerdan por piezas literarias como Fausto, publicó Las desventuras del joven Werther. Este texto es una especie de obra autobiográfica sobre su amor juvenil, la escribió cuando tenía 24 años. El final es sumamente trágico y ahora mismo se los voy a spoilerear un poco. Werther se suicida al final, lo que causó un gran impacto para los lectores de la época. Digamos que Goethe puso de moda el suicidio por penas de amores o, por lo menos, lo presentó por primera vez como una opción. En países como Italia, Dinamarca y Alemania, la novela fue prohibida, lo que fue un factor para que fuera más famosa. No es la primera historia que habla del suicidio amoroso, piensen en Romeo y Julieta de Shakespeare, publicada unos 177 años antes que la obra de Goethe.

Algunos le llaman "efecto mimic", pero unos más estudiosos del tema como David Phillips en 1974, 200 años después de la publicación del libro, lo llamaron el "efecto Werther". Muchas obras han incitado el suicidio, mencionaré algunas.

Euthanasia: The aesthetics of suicide de James A. Harden-Hickey, un autor franco-estadounidense quien comulgaba con la idea de que era mejor vivir bien e intensamente por pocos años que vivir muchos. Se publicó en 1894, describía técnicas para llevar a cabo el suicidio,como el uso de unos 90 diferentes venenos. Él mismo se suicidó en El Paso, Texas con una sobredosis de morfina.

Final exit es una guía detallada suicida para los enfermos terminales escrita por el periodista Derek Humpry. Abiertamente ayudó a su esposa a terminar con su vida después de un largo y doloroso cáncer. En 1992, año de la publicación de Final Exit, el número de suicidios por asfixia en la ciudad de Nueva York se incrementó en 313% según algunas estadísticas y en el 27 % de estos suicidios se encontró en el lugar del fallecimiento, un ejemplar del libro.

Otro más es El completo manual del suicidio, escrito en japonés 完全自殺マニュアル, escrito por Kanzen Jisatsu Manyuaru en 1993. En éste también se detallan métodos para suicidarse pero haciendo un especial énfasis en qué tan doloroso puede ser cada uno de las sugerencias, los requerimientos para lograrlo y el impacto que puede causar a las personas que descubren el cadáver. Curiosamente el libro no fue censurado en Japón salvo en algunas provincias donde lo catalogaron como yugaitosho, algo así como perturbador para los jóvenes. Este libro inspiró la película documental Shinrei shashinbu 1 y 2 de Osamu Fukutani.