Quienes vivimos en la Ciudad de México y los miles de visitantes que la ciudad recibe año con año, estamos de acuerdo en que se trata de un destino ideal para el turismo y que a lo largo de su territorio es fácil encontrar diversos escenarios que lucirían muy bien en la escena de alguna película sin importar el género al que ésta pertenezca; justo esto es algo que le ha pasado también a varios cineastas y sus equipos de producción a la hora de escoger locaciones para poder filmar, ya hemos visto los resultados obtenidos de esas buenas ideas en distintas cintas en las que la CDMX luce bien y es escenario de historias terroríficas en distintas formas.

Las calles y diferentes lugares de la Ciudad de México se han aprovechado bien para obtener locaciones que funcionan como el perfecto complemento visual de las historias contadas en películas mexicanas de terror que se han quedado grabadas en la memoria colectiva. Toda clase de personajes han desfilado por el imaginario creado a través de uno de los géneros cinematográficos favoritos de los cinéfilos mexicanos y ellos se han paseado por zonas que nos resultan sumamente familiares a la hora de verlas en la pantalla grande.

Son muchas las producciones cinematográficas que cada año tienen lugar en México y mencionarlas todas es sin duda una tarea difícil que requiere de tiempo, pero en este momento recordamos cinco filmes mexicanos de terror en los que la Ciudad de México ha sido mostrada en diversas maneras.

Hasta el viento tiene miedo

Hablar del cine de terror hecho en México prácticamente es lo mismo que hablar sobre el maestro Carlos Enrique Taboada, quien con su estilo tan particular en la dirección, nos dejó varias joyas. El legendario director filmó mucho en la Ciudad de México y para esta cinta hizo varias tomas en la zona de Viveros de Coyoacán, muy cerca de Avenida Universidad.

Un internado de apariencia tétrica se convierte en el escenario de las apariciones del fantasma de una joven que se suicidó ahí años atrás y que busca vengarse de la directora de la institución debido a que está relacionada directamente a la muerte.

Veneno para las hadas

Insistimos en que el maestro Carlos Enrique Taboada, entre otros muchos aciertos, siempre tuvo buen ojo para elegir las locaciones en las que filmaba sus películas y éste es otro de esos casos. Algunas de las escenas de Verónica y Flavia tuvieron lugar en casas ubicadas en las colonias Condesa y Del Vale, es interesante ver el estilo que se tenía en los hogares de dichas zonas en aquel entonces.

El cine nos ha enseñado que hay ocasiones en las que un niño de apariencia inocente puede causar mucho miedo con sus acciones y en el caso de esta inquietante cinta es así al presentar la amistad de una niña solitaria con otra que desea ser una bruja, situación que se vuelve extraña y violenta a partir de una serie de sucesos de naturaleza sobrenatural.

Santa Sangre

Una de las principales características del cine de Alejandro Jodorowksy es su singular estilo visual para el cual es necesario contar con los lugares adecuados debido a que estos llegan incluso a convertirse en otros personajes dentro de la historia que es contada. Algunas escenas se filmaron en un lugar icónico para el cine mexicano, en la casa de Emilio “El Indio” Fernández, ubicada en Zaragoza 51 (Coyoacán).

Este espectáculo audiovisual filosófico y psicológico nos adentró en las situaciones vividas por una familia dedicada a los actos circenses. Personajes extravagantes, iglesias con ritos extraños, mutilaciones, asesinatos y mucha locura son algunas de las cosas que esta película ofrece.

Cronos

En su fascinante ópera prima, Guillermo del Toro nos contó un bonito cuento de terror sobre una creación que permite obtener la por muchos ansiada vida eterna, ¿cuál es el precio a pagar por la inmortalidad y que estarías dispuesto a sacrificar por obtenerla? Con un presupuesto bajo y mucha imaginación, el director mexicano logra darle forma a una historia mágica e intrigante que sigue atrayendo a nuevas generaciones y que merecidamente se ha ganado ya un estatus de culto.

Aquí, las calles de la Ciudad de México lucen en todo su esplendor en una época que ahora se siente lejana y al ver esas imágenes es imposible no sentir nostalgia al darnos cuenta de cómo era el antes llamado Distrito Federal. Esas imágenes plasmadas en la historia nos muestran el estilo de esas viejas construcciones de una ciudad que poco a poco se ha ido reinventando.

Kilómetro 31

Existen diferentes leyendas que han nacido a lo largo de la Ciudad de México, una de ellas ayudó a darle origen a la historia de esta película sobre dos hermanas gemelas y lo que sucede a partir de que una de ellas tiene un extraño accidente en un lugar en el que ya se han dado varios incidentes de carácter sobrenatural.

Parte de este título se filmó en la carretera al Desierto de los Leones, justo donde sí se encuentra en la vida real el km 31 en el que comienza la perturbadora historia de Agata y Catalina.