Por Roberto Coria

Una figura tradicionalmente relacionada con el legendario Barbazul del que hablamos la semana anterior, pero mayormente asociada con el vampirismo, es Gilles de Rais (1404-1440), miembro de la guardia personal de Juana de Arco durante la Guerra de los Cien Años y eventualmente nombrado por sus heroicos servicios Gran Mariscal de Francia. El actor galo Vincent Cassel le dio vida en la película La mensajera: La historia de Juana de Arco(1999) de Luc Besson, aunque nunca se insinuaron sus futuras actividades extra curriculares.

gillesderais2Habiéndose retirado a sus tierras al sudeste de su país tras la ejecución de la Doncella de Orleans en 1431, Gilles de Rais se convirtió en un devoto de la alquimia y la magia negra, creyendo que podría encontrar el secreto de la piedra filosofal en la sangre. Sus experimentos desencadenaron sus brutales instintos, los cuales lo llevaron a asesinar entre 200 y 300 niños durante nueve años de terror. Los infantes eran atraídos hacia su castillo ofreciéndoles comida. Una vez en su poder, los torturaba de las maneras más atroces, los sodomizaba e incluso mantenía relaciones necrofílicas con los cadáveres. Se dice que muchas veces bebió su sangre. Una leyenda narra que mientras de Rais se deleitaba con sus víctimas infantiles, acompañaba sus monstruosidades con el canto de un coro de otros niños dispuesto a su servicio.

Las brutalidades del Mariscal no pasaron desapercibidas. Aunque estudia la vida de una de sus colegas, la noble húngara Erzébeth Bathory, Valentine Penrose lo menciona en su libro La condesa sangrienta (Siruela, 2001). Ahí asegura que de Rais admitió haber asesinado a más de 800 niños. Confesó sus crímenes y la complicidad de sus sirvientes. En el libro El Mariscal de las tinieblas. La verdadera historia de Barba Azul (Temas de hoy, Madrid, 2005), Juan Antonio Cebrián transcribió parte de su espeluznante confesión:

Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente.

Fue juzgado por brujería, satanismo, alquimia y sodomía en el tribunal del obispo de Nantes. Con la anuencia del mismo Rey de Francia, de Rais fue sentenciado a muerte. El 24 de octubre de 1440 (otras fuentes señalan que fue el día 26, pero esa discrepancia es irrelevante), en la plaza frente al castillo de Bouffay, fue ahorcado y posteriormente arrojado a la hoguera, logrando así la redención divina. Santo remedio.

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Conviene ser cauto al hablar de crímenes donde las brumas de la Historia no nos permiten apreciarlos en su real dimensión. Las luchas de poder entre los miembros de las clases gobernante y eclesiástica de su tiempo -como sucede actualmente- pueden magnificar algunos eventos. No abogo de ninguna manera por la santidad del Mariscal. Los testimonios en su contra son inquietantemente contundentes y, como dicen popularmente, "cundo el río suena, es que agua lleva". Pero no podemos obviar que, en aras de apropiarse de los cuantiosos bienes de los demás, el hombre es capaz de todo.

Lo que es incuestionable es la perdurabilidad de la infame figura de Gilles de Rais y la manera en que está indeleblemente grabada en la imaginación popular, sea a traves de cuentos de hadas, música, animé y videojuegos. Pero esa es otra historia.

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas. Es asesor en materia literaria de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.