La semana pasada Carlos Enrique Taboada Walker hubiera cumplido 87 años de vida. Con sólo horas de diferencia, dos actores inolvidables se le unieron. Lo más curioso es que no consagraron enteramente su carrera al género que adoramos. Sin embargo, su valor emotivo nos hace imposible pasar por alto sus decesos.

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El primero fue Aldo Bartolomé Monteforte, hombre nacido en Roma, Italia, el 4 de enero de 1929. Al emigrar a Venezuela e iniciar una carrera actoral en 1954, adoptó el nombre artístico de Aldo Monti. Su presencia y encanto mediterráneo le permitieron ingresar a la industria cinematográfica de nuestro país en el melodrama El diario de mi madre (Roberto Rodríguez, 1958). Tuvo una extensa trayectoria que lo llevó por el cine, el teatro y la televisión.

Perdidas06aEn ella, sus papeles más notables para nuestros intereses se encuentran en Misterios de la magia negra (Miguel M. Delgado, 1958), Santo en el tesoro de Drácula (René Cardona, 1968, también conocida como El vampiro y el sexo en su controversial versión sin censura), en Santo en la venganza de las mujeres vampiro (Federico Curiel, 1970), Santo y Blue Demon contra Drácula y el Hombre Lobo (Miguel M. Delgado, 1973) y –mi favorita de todas- El libro de piedra (1969), donde trabajó a las órdenes de Taboada. Falleció en Estados Unidos. Tenía 87 años de edad.

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El otro finado fue Carlos Cardán, quien nació como Carlos López Figueroa el 3 de noviembre de 1932 en Ciudad Lerdo, Durango. Tuvo también una activa carrera en los medios que su colega italiano conoció muy bien. En ella nos interesan particularmente tres títulos, estrenados todos en 1968: Dr. Satán y la magia negra, dirigida por Rogelio A. González, Blue Demon contra las diabólicas de Chano Urueta y una obra formidable y especialmente relevante en una época dominada por la injusticia, El escapulario de Servando González.

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En uno de sus segmentos, interpretó al desertor Julián Fernández, hombre fiel a sus convicciones que antepone el bienestar de los suyos a su deber en la milicia porfirista y a su propia vida. “Nuestra gente vive como animales, hundida en la miseria y sumida en la ignorancia”, expone con contundencia cuando tratan de disuadirlo. “A mí me aplastarán, pero luego vendrán otros. Y mañana surgirán más. Claro que esto sólo es un brote, pero cuando hagan erupción muchos volcanes en el país, no será fácil apagarlos”. Cardán murió en esta Ciudad de México, a los 83 años.

Ese es el inevitable destino que nos aguarda a todos. Siempre podré reencontrar a Monti y Cardán en esas películas elementales de mi infancia. Ambos se encuentran ahora en un mejor lugar. Hasta ahí les envío mi admiración y gratitud.

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas del país. Es asesor literario de Mórbido. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa, convertido ahora en un programa radiofónico. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del que anteriormente era conocido como Distrito Federal.