Cuando vimos La Era de Ultrón, la visión de Thor sugería que la destrucción total llegaría y que la siguiente cinta del dios nórdico (interpretado por un australiano) sería completamente oscura y sin esperanza,

Tres años después, se ve que cambiaron dirección completamente, porque a pesar de que la destrucción sí es masiva (¡hasta Mjolnir desaparece!), la película se ve más divertida de lo que pensábamos. De cualquier manera, casi desde el inicio de la producción, el director Taika Waititi y el elenco, hablaron acerca de cómo Ragnarok sería una especie de buddy cop + road movie. Chris Hemsworth incluso dijo que quería que la cinta fuera la Butch Cassidy and the Sundance Kid de Thor y Hulk, aunque hay que tomar en cuenta que en esa película, los protagonistas mueren.

Si nos ponemos un poco cínicos, sí, se nota que los ejecutivos de Marvel dijeron "hey, Guardianes fue un éxito, hay que hacer algo similar". No está mal, por cierto, pues aquella película, de James Gunn, logró presentar con más éxito el elemento cósmico del universo Marvel de lo que pudieron dos películas de Thor.

Thor: Ragnarok rescata muchos de los elementos de la saga Planet Hulk, aunque todavía no sabemos cuándo dejarán hablar al personaje más de dos palabras. El que Mjolnir sea destruido no es nuevo: el Destructor lo parte a la mitad en una batalla y Molecule Man lo desintegra (junto con el escudo del Cap, la tabla del Silver Surfer y la armadura de Namor).

La película se estrena en noviembre de 2017.