Por Daniel Castro

Hace más de dos mil quinientos años, Sócrates, el “amigo de todos” en Grecia, terminó sus días tras un juicio por asébeia (impiedad), es decir, no valorar a los dioses y, en especial, por “corromper” a los jóvenes con sus doctrinas y apartarlos de la vida burguesa normal. Uno de los famosos agravantes en su contra se originó gracias a que afirmaba escuchar “demonios” y estar inspirado por ellos. Este término en griego significa, más o menos, “dios” o “diosecito” (una divinidad menor, un hijo de un dios o un dios ilegítimo); mientras que en griego clásico significaba lo que hoy conocemos como “conciencia”. Sin embargo, si en la actualidad alguien dijera que escucha demonios, quizá sonaría tan escandaloso como lo fue en su momento. Como es sabido, el judeocristianismo abrevó de tradiciones religiosas anteriores, como la griega o la persa. En el caso de la segunda, con el mazdeísmo o zoroastrismo, varios aspectos son reconocibles como la noción de “dios único” (no un solo dios, sino un solo dios creador); o en el enfrentamiento entre dos deidades contradictorias, pero una sometida a la otra. Angra Mainyu, es la deidad que ahora la podemos relacionar con el Diablo judeocristiano; y a sus ayudantes, los daevas, en la tradición griega se conocieron bajo el término “demonio” (como los de Sócrates, en el sentido de deidades menores). Esta costumbre se estableció y, con el tiempo, el cristianismo optó por llamar a cualquier representación de deidades externas como “demonio”.

Gracias a esto, en un acercamiento breve a la demonología en grimorios, catálogos de demonios o diccionarios de ocultismo, se puede apreciar que tal o cual demonio tiene origen egipcio, árabe, persa o incluso precolombino. En los medios audiovisuales e impresos, los orígenes históricos de los demonios casi no son respetados. Por lo regular porque es suficiente con establecer que un demonio es simplemente malo y ajeno a la voluntad de Dios. Esta lista presenta los orígenes de algunos demonios vistos en el cine y televisión.

Como toda lista, no pretende ser definitiva, ya que incluir todos los demonios, todos los orígenes y contrastar con todas las fuentes (que pueden ser hasta contradictorias), es técnicamente imposible. Solo se incluye una selecta lista de demonios vistos en medios audiovisuales, así como sólo algunas fuentes:

 

Abigor/Eligos o Eligor

 Según la Pseudomonarchia daemonum de Weyer: “Eligor, alias Abigor, gran Duque que aparece en la forma de un apuesto caballero, llevando una lanza y un estandarte y una serpiente. Descubre las cosas ocultas, conoce las cosas que sucederán, y las cosas que conciernen a la guerra y la forma en que los soldados se enfrentarán. Proporciona el afecto de señores y grandes personas. Gobierna 60 legiones.” Con nombre de Abigor, este demonio apareció en la versión no tan afortunada de Ghost Rider del 2007 como un simple demonio de viento, que si bien, sí existen demonios que reinan sobre los elementos (ver Pazuzu), sus atributos resultaron menos atractivos que el demonio original. Con nombre de Eligos, recientemente apareció en la serie Ash vs Evil Dead, invocado para buscar una solución a los hechos ocasionados por el propio Ash. Cabe destacar, que el ritual de invocación para traer a Eligos es similar a los descritos en los grimorios medievales; los cuales incluyen el uso de sellos por el mago/exorcista, quien recurrirá a demonios específicos para ser ayudado por sus habilidades (saber el futuro, encontrar tesoros, obtener conocimiento…). Por el contrario, el uso incorrecto de los sellos y de los rituales conlleva a consecuencias similares a las vividas por Ash y sus amigos.

 

 

Abraxas

 En el Diccionario infernal de Jacques Collin De Plancy, Abraxas aparece con la siguiente descripción: “Abracax o Abraxas, el primero de los dioses de muchas teogonías asiáticas, cuyo nombre es tomado de la filacteria abracadabra. Abracax es representado en los amuletos con cabeza de gallo, pies de dragón y con un látigo en su mano. Los demonógrafos [sic] lo volvieron demonio, con la cabeza de un rey y serpientes por pies. Los basilideanos, herejes del siglo XII, vieron en él a su dios supremo.” Y aunque en el cine existen pocos ejemplos donde se le represente explícitamente, ya sea como demonio o en una posesión, su relevancia es notable sobretodo en la magia gracias al término “abracadabra”; debido a que es casi inevitable encontrar una película o serie de magia donde no se utilice esta palabra, en específico, aquellos donde se representan a los magos y las brujas con varitas mágicas, sombreros de punta y escobas voladoras. Uno de los usos más famosos, es el giro lingüístico de la autora J. K. Rowling para su “avada kedavra”.

 

 

Asmodeo

 En 1961 el director polaco Jerzy Kawalerowicz presentó la película titulada Madre Juana de los Ángeles que se basó en el histórico caso de posesión conocido como “las endemoniadas de Loudun”, donde una comunidad francesa de monjas ursulinas vivían un caso de posesión supuestamente provocado por el cura de una parroquia aledaña. Las monjas aseguraban que el culpable de su tragedia era el demonio Asmodeo: “Asmoday o Asmodai; llamado también Sydonay. Rey fuerte y poderoso, aparece con tres cabezas, la primera de un toro, la segunda de un hombre y la tercera de un carnero. Tiene cola de serpiente y los pies de ganso y vomita fuego. Monta un dragón infernal y lleva lanza y estandarte y es el jefe del poder de Amaymón. […] Da el Anillo de las Virtudes. Enseña aritmética, astronomía, geometría y todas las artes manuales. Contesta todas las preguntas. Proporciona la invencibilidad. Muestra los lugares donde se ocultan los tesoros. Entre las órdenes de Amaymón manda 72 legiones de espíritus inferiores” (La llave menor del rey Salomón). Aunque una descripción anterior, y más acorde a la película, lo designa como: “[…]el demonio mismo de la Fornicación, y el jefe de esa abominación, se llama Asmodeo, que significa Criatura de Juicio, pues debido a este tipo de pecado se ejecutó un terrible juicio sobre Sodoma y las otras cuatro ciudades” (Maellus Maleficarum).

 

 

Azazel

Este demonio generalmente es catalogado bajo esta descripción: “Azazel, demonio de segunda clase, guardián de la cabra” (Diccionario infernal); aunque su primera mención y la más importante está en el Levítico 16:8 y 10: “Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel […] Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto”. En el cine, Poseídos de 1998, el homicida Edgar Reese, después de ser arrestado por el  detective John Hobbes, es sentenciado a responder por sus crímenes a través de la pena de muerte. Pasada su ejecución, comenzará una nueva serie de asesinatos cuyo móvil es similar al suyo; por ello, el detective Hobbes sospechará de un posible imitador. Su investigación lo llevará a suponer, en un principio, que hay más de un culpable. Sin embargo, se dará cuenta que es un asunto sobrenatural y que el culpable de  los homicidios es en realidad el demonio Azazel. Esta película presenta una variación interesante para esta lista, pues conserva elementos de posesión demoníaca en una película de género policial.

 

           

Belfegor

Quizá es uno de los más conocidos de la lista por el capítulo “El diablo de cabellos blancos” de la serie Los cuentos de la calle broca. En dicho episodio, se presenta a un matrimonio que dista de ser completamente feliz debido a la naturaleza contradictoria de la esposa. Al no soportar más su carácter, el esposo decide librarse de ella y la manda literalmente al Infierno a través del cráter de un volcán. Tras descubrir que en realidad necesitaba de ella para las tareas comunes, determinó que tenía que recuperarla, pero sólo logró rescatar al demonio Belfegor, que huía de su contradictoria mujer. Como recompensa por sacarlo de su sufrimiento, Belfegor lo ayuda a conseguir una nueva mujer y una vida “honorable” a través de un engaño que consistía en que el demonio posesionaba a las hijas de hombres poderosos (el alcalde, el primer ministro…) para después ser exorcizado sin problemas por su nuevo amigo, quien así obtendría el favor de los agradecidos padres.

En la demonología cristiana se le atribuyen las siguientes características: “Belfegor es la encarnación de uno de los Siete pecados capitales, la pereza, caracterizado por la negligencia y la apatía. Según Santo Tomas de Aquino, todos los pecados que surgen de la ignorancia son causados por la pereza. Belfegor también domina sobre los hombres misóginos y licenciosos” (The Encyclopedia of Demons and Demonology).

 

 

Baal

Esta antigua deidad persa es una de las más influyentes para la tradición judeocristiana. Su nombre derivó, etimológicamente hablando, en los nombres de otros demonios conocidos como Bael o Belial, así como Buer o Belcebú. De hecho, es difícil encontrar un demonio que no se derive de su nombre o de sus muchos apodos. Hay dos películas actuales similares en el manejo de este demonio: En El rito, el escéptico exorcista se enfrenta al demonio Baal, el cual no podrá expulsar si antes no acepta su fe. En El exorcismo de Emily Rose, al final, y por palabras de la propia Virgen María, se conoce que uno de los seis demonios que aprisiona a Emily, Belial, se encuentra ahí para “restaurar” la fe de las personas. Belial es descrito en La llave menor del rey Salomón como: “Fuerte y poderoso rey que fue creado enseguida después de Lucifer. Aparece en la forma de dos bellos ángeles sentados en un carro de fuego. Habla con voz agradable. Dice que cayó primero de entre los ángeles superiores que fueron al encuentro de Miguel y otros ángeles celestiales. Su oficio es distribuir senados y conseguir el favor de amigos y enemigos. Proporciona excelentes familiares. Se le deben ofrecer sacrificios y ofrendas, pues de lo contrario no responderá con la verdad las preguntas que se le hagan; pero no dirá la verdad por más de una hora a menos que sea obligado por el Poder divino.”

 

 

 

Lamia

Existen orígenes distintos de la Lamia según la tradición en la que se le busque; se puede encontrar como demonio o, con mayor frecuencia, como monstruo. El Diccionario infernal provee la siguiente descripción: “Lamia, reina de Libia, quien abre los vientres de las mujeres embarazadas para devorar el fruto de sus matrices. Ella debe su nombre a las lamias quienes fueron malvados demonios. Ellas pueden ser encontradas en los desiertos con forma de mujer con una cabeza de dragón al final de sus pies. Ellas también embrujan cementerios donde desentierran cadáveres y los comen, dejando nada del muerto excepto sus huesos.” Una interesante versión de esta se encuentra en Arrástrame al infierno de Sam Raimi: tras negar una extensión de tiempo al préstamo de la aterradora señora Ganush, Christine Brown es maldecida a ser devorada por la Lamia después de tres días. Antes de que se cumpla el lapso establecido, Christine deberá encontrar la forma de librarse de su maldición. Sus opciones son limitadas: ofrecer un sacrificio, “exorcizar” a la Lamia o pasar su maldición a sabiendas que esa persona pasará la eternidad en el Infierno.  Agotará sin éxito, y a un alto costo, todas sus opciones hasta ser consumida por ella al final de los tres días.

 

 

Leviatán

Es uno de los demonios más conocidos de la Biblia junto con Legión: “En la tradición hebrea, es el demonio original de los mares y rey de las bestias. Leviatán es descrito en el libro de Job, parecido una enorme ballena que es casi indestructible […] Leviatán fue uno de los demonios nombrados en las posesiones de Loudun. Él es el regidor de la envidia, el cuarto de los Siete pecados capitales” (The Encyclopedia of Demons and Demonology). En el cine, Leviatán ha sido aprovechado más por sus atributos en una especie de referencia al “rey de las bestias”, que propiamente como demonio. Hay dos películas donde se puede apreciar sus cualidades, pero en ninguna es demonio. En Atlantis: el imperio perdido, aparece como una poderosa máquina creada por el imperio de Atlantis para la protección de la ciudad; Leviatán nunca permitirá que alguien se acerque a ésta, incluyendo al Ulises (submarino que transportaba la expedición hacia la “Ciudad perdida”). Y en los Vengadores de Marvel, los Chitauri poseen unas enormes máquinas de biotecnología, similares a la descripción de Job, con las que pretenden invadir la tierra, que sirven a manera de artillería pesada, así como de transporte de tropas.

 

 

 

Pazuzu

“Dios demonio asirio y babilónico del primer milenio antes de Cristo, que manda enfermedades, pestilencia y plagas a los hogares. Pazuzu tiene piernas de águila, garras de león, la cabeza de un perro, la cola de un escorpión, ojos abultados y cuatro alas. Pazuzu gobierna sobre los calientes vientos del desierto de Arabia que marchitan y matan” (The Encyclopedia of Demons and Demonology). Basta esta descripción para recordar una de las películas de exorcismos más importantes de la historia del cine: El exorcista. Este demonio es el único de la lista que no tuvo mucha influencia cristiana, como se puede apreciar en las películas de esta saga donde se mantienen sus atributos y sus habilidades; en particular en El exorcista II: el hereje donde su vínculo con África y con el desierto son evidentes. Sin embargo,  fue aprovechado en términos cristianos gracias a su iconografía: el león, el perro, el escorpión y la serpiente, los cuales tienen profundas implicaciones diabólicas, sobre todo por su relación con los Siete pecados capitales (ver Apéndice).

 

 

Samael

En el 2004, el director Guillermo del Toro estrenó la adaptación cinematográfica del cómic de Mike Mignola: Hellboy. Tanto en las películas como en el cómic son abundantes en sus guiños a muchas tradiciones religiosas y literarias. Para la creación del Samael cinematográfico se quería que tuviera reminiscencias de la apariencia de Cthulhu, así como el poder de un monstruo hulkificado.

Tras su desaparición en la Segunda Guerra Mundial, Grigori Rasputín regresa para despertar y liberar a los  Ogdru-Jahad (Siete dioses del caos) en la tierra. Para lograrlo, su primera acción es invocar al hijo de uno de estos: Samael “el Desolador, señor de las sombras, hijo de Nergal, sabueso que resucita”, aprisionado en “la sal proveniente de las lágrimas de mil ángeles”. Samael le servirá a Rasputín de  protección ante el Buró de Investigación y Defensa de lo Paranormal. Y, aunque no representa un problema para Hellboy, cada vez que Samael muere, renace dos veces y, no conforme con eso, se multiplica con rapidez. Este demonio era originalmente de tradición hebrea: “es el príncipe de los demonios, conocido como “el veneno de Dios” y verdugo de las sentencias de muerte decretadas por Dios” (The Encyclopedia of Demons and Demonology).

Por otra parte, en Hellboy, Samael es vinculado con el dios sumerio Nergal; el cual se encuentra catalogado en el Diccionario infernal como: “Demonio de segundo orden, jefe de policía del imperio oscuro, primer espía de Belcebú, bajo la supervisión del gran Lucifer.”

 

Apéndice

Los siete pecados capitales

 

Este último apartado se incluye para extender lo expuesto sobre los demonios atribuidos a los Siete pecados capitales, de los cuales ya se mencionaron tres (Asmodeo, Belfegor y Leviatán). El texto proviene de la ya citada Enciclopedia de demonios y demonología de Rosemary Guiley:

 

  1. Soberbia-Lucifer: La soberbia produjo la caída del ángel Lucifer y sus seguidores del cielo, quienes se convirtieron en demonios. La soberbia lleva a la arrogancia y al deseo de gloria, que bloquea a Dios y a otros del corazón. Destruye todas las virtudes. La soberbia se simboliza con el león. La humildad es la virtud opuesta.
  2. Avaricia-Mammón: La avaricia es sobre ansia y obsesión, una persona avariciosa nunca tendrá suficiente de nada. La avaricia lleva al engaño, el fraude, al robo y al asesinato […] La avaricia es simbolizada con el lobo. La suficiencia es la virtud opuesta.
  3. Lujuria-Asmodeo: La lujuria es el primer pecado capital del cuerpo, lleva a la infidelidad, a la falsedad, la traición y a la inmundicia […] La lujuria es simbolizada por la cabra o el asno. La castidad es la virtud opuesta.
  4. Envidia-Leviatán: […] La envidia lleva a la obsesión por posesión para tener más y mejores cosas que otros. San Pablo llamó a la envidia la raíz de todos los males porque aquellos que desean sobre todo lo demás ser ricos caen en la tentación y en las trampas del demonio […] La envidia se simboliza con el perro. La caridad es la virtud opuesta.
  5. Gula-Belcebú: Este pecado consiste en comer y beber en exceso con la sensación de nunca estar satisfecho […] La gula genera desenfreno y pérdida de la razón. El remedio es el ayuno y la oración. La sobriedad es la virtud opuesta.
  6. Ira-Satán: La ira conduce a la furia, la venganza, la guerra, la violencia y la crueldad. […] La ira es simbolizada con criaturas feroces como el leopardo o el oso. La paciencia es la virtud opuesta.
  7. Pereza-Belfegor: El segundo pecado capital del cuerpo es la pereza, conlleva a la holgazanería, el descuido, la apatía y la negligencia […] La pereza es simbolizada con el burro. La diligencia es la virtud opuesta.

 

Mesa de los siete pecados capitales de El Bosco

 

Fuentes consultadas

 

Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger. Malleus Maleficarum (El martillo de los brujos). Trad. Floreal Mazia. Buenos Aires: Ediciones Orión, 1975.

 

Hellboy: The Art of the Movie. Scott Allie (Ed.). Canadá: Dark Horse Books, 2004.

 

Jacques Collin De Plancy. Dictionnaire Infernal. Paris: Henri Plon, 1863. Consultado en: https://archive.org/stream/DictionnaireInfernal1863/N5754923_PDF_1_-1DM#page/n5/mode/2up (En francés). Versión en inglés (únicamente los demonios): http://www.auricmedia.net/wp-content/uploads/2014/05/dictionnaire_infernal.pdf

 

Johann Weyer. Pseudomonarchia daemonum. En The Lesser Key of Solomon: Lemegeton Clavicula Salomonis. Detailing the Ceremonial Art of Commanding Spirits Both Good and Evil. Joseph H. Peterson (Ed.). York Beach: Weiser Books, 2001.

 

The Lesser Key of Solomon: Lemegeton Clavicula Salomonis. Detailing the Ceremonial Art of Commanding Spirits Both Good and Evil. Joseph H. Peterson (Ed.). York Beach: Weiser Books, 2001.

 

Rosemary Ellen Guiley. The Encyclopedia of Demons and Demonology. New York: Facts on File, 2009