Por Dr Beltrán

La obesidad es una compleja enfermedad que afecta a muchas personas. Sabemos que el sedentarismo y la mala alimentación contribuyen al desarrollo de obesidad pero, parece que no todo es nuestra culpa.

Todos hemos escuchado el término "flora intestinal" o "biota intestinal", que hace referencia a un grupo de bacterias que conviven en nuestro organismo y ocurre una simbiosis en la que todos salimos beneficiados. El término proviene del latín cum mensa, que significa "compartiendo mesa". El biólogo molecular Joshua Lederberg fue quien se encargó de acuñar el término y fue conocido por su trabajo en la genética microbiana, la inteligencia artificial y el programa espacial de los Estados Unidos, en donde colaboró en los experimentos de búsqueda de vida en Marte. Tenía sólo 33 años cuando le otorgaron el Premio Nobel en 1958.

Joshua Lederberg

Regresemos al tema. El cuerpo humano contiene 10 veces más microbios que células humanas, a pesar de esto, la microbiota sólo pesa alrededor de 200 gramos. La idea de microbiota o microbioma no fue aceptada hasta los años noventa, y se ha tratado de otorgar una importancia como un órgano indispensable e independiente de otros. Se estima que puede tener un papel importante en las enfermedades autoinmunes como la diabetes, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple, la fibromialgia y algunos tipos de cáncer.

Las técnicas modernas para identificación del ADN nos han permitido conocer todas las bacterias que forman el microbioma, pero no se han podido cultivar en los laboratorios. Por supuesto, nuestra especie no es la única que tiene este microbioma, las vacas, por ejemplo, no podrían digerir la celulosa sin estas bacterias intestinales. Tampoco las termitas podrían alimentarse de madera sin ayuda de bacterias. A nosotros los humanos nos ayudan en la absorción de nutrientes y en la síntesis de vitaminas K y B.

Pongámonos mórbidos. Cuando hay una mala mezcla de las bacterias que forman el microbioma, se pueden generar daños o enfermedades que podrían alterar los neurotransmisores y agravar la esquizofrenia, la depresión, el trastorno bipolar y otras patologías.

El 90% de las bacterias del colon son de dos tipos: firmicutes y bacteroidetes. Las que forman el microbioma del tracto intestinal afectan la extracción de nutrientes y, es posible que causen un desequilibrio que lleve a la terrible obesidad. Entonces, ¿podemos decir que somos gordos por culpa de las bacterias intestinales y no por comer como cerdos? Perdón, pero es que el microbioma tiene enzimas que se encargan de la absorción de algunos tipo de azúcares, lo cual puede contribuir hasta con un 30% de las calorías ingeridas.

MICROBIOMA

Hay estudios que indican que las ratas que han vivido sin gérmenes intestinales desde el nacimiento son resistentes a la obesidad, aún cuando se les da una dieta alta en grasas y azúcares. Se ha visto que animales obesos tienen un 50% menos de bacteroidetes y un incremento semenjante de firmicutes. Pero, para haceraún más complejo el estudio, se realizó la colonización de ratas delgadas, libres de gérmenes, con la microbiota de ratas obesas y, ¿qué creen? Las ratas engordaron. Ahora el reto será implantar microbioma que nos haga bajar de peso hasta un 30% más rápido.