No soy fan de Star Wars, pero interpreto a uno en televisión

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, el cine de verano no era algo precisamente establecido. No existían decenas de películas llenas de efectos especiales y no existía "la guerra entre fans de DC y Marvel", aunque uno podría argumentar que en realidad, tampoco existe ahora.

En esos días, apareció una de las películas que iniciarían la tendencia de tener naves, monstruos, héroes y villanos en las pantallas tan pronto como el calor comenzaba a hacer estragos y las lluvias nos dejaban incomunicados.

Honestamente, vi La Guerra de las Galaxias un par de veces, pero nací entre dos generaciones y ya saben lo que dicen de los niños de enmedio. Nunca me aprendí los nombres más allá de "Arturito", Luke y Darth Vader. Tal vez no ayudaba el que las vi en TV abierta y que el doblaje nunca me gustó.

Cuando las películas se reestrenaron en el cine, fui a verlas. Obviamente, tenían las escenas extra que George Lucas jura que las hacen mejores.

Me quedé dormido en la secuencia de Hoth en Imperio.

Nunca tuve el coleccionador de juguetes, una figura de Chewbacca o las tarjetas. Nunca fui el fan, vamos.

Pero eso no quiere decir que no puedas acercarte a ello después. Después de ver las originales (reeditadas) varias veces, supe que Imperio era mi favorita, pero entendí el atractivo por Una Nueva Esperanza o "Episodio IV", como comenzaron a llamarla. Las precuelas me atrajeron con su canto de sirena, como a muchos. Como a todos.

Aquí tengo que señalar que, la verdad, todos los que vimos las precuelas en el cine somos bebés llorones, con la cara llena de moco. Actualmente decimos que son muy malas (y es cierto), pero recuerdo claramente como todos los ocupantes de la sala en la que vimos El Ataque de los Clones nos inclinamos hacía adelante cuando notamos que Yoda estaba a punto de pelear contra Drácula Dooku ¿Por qué? Bueno, porque en realidad no lo habíamos visto pelear nunca. No salimos tan asqueados de la primera visita a cada una de las películas... tal vez aburridos de la primera. Estábamos contentos ¡más Star Wars después de 20 años!

Entonces, las vimos de nuevo. En el cine, en VHS. En de-uve-de. Y, ya más tranquilos, empezamos a notar los errores. Las malas actuaciones. Lo artificial de las pantallas verdes para absolutamente todo. Anakin. Ani.

Pero todo eso no fue suficiente para matar la obsesión de miles de fans en todo el mundo.

Star Wars es algo especial. Seguro, tal vez no tenga el comentario social del que goza Star Trek, pero tiene todos los elementos para hacer que hasta los que no tenemos la saga en el ADN, podamos entrar sin problemas, al punto en el que no quiero esperar al estreno de Los Últimos Jedi. No soy fan. No puedo llamarme fan cuando hay quienes se saben todos los nombres de todas las razas y todas las órdenes de todos los planetas de la galaxia.

Si quieren sentir los 40 años de La Guerra de las Galaxias de un solo golpe, escuchen estos promos de radio que anunciaban la película. Pongan particular atención en la pronunciación de "Chegüi" y "Gedy"