Por Dr Beltrán

Hoy, en Desde el quirófano, hablaremos sobre el terror de ser enterrado vivo y de su conocida condición clínica llamada catalepsia. Comenzaré como me gusta, haciendo una acotación sobre el origen etimológico del término. Según la Real Academia de la Lengua, catalepsia proviene del griego κατάληψις que significa acción de coger, sorprender.  Se trata de un accidente nervioso repentino, de índole histérico, que suspende las sensaciones e inmoviliza el cuerpo en cualquier postura en que estuviera. Dentro de muchas enfermedades de la mente, un esquizofrénico es más susceptible a padecer un ataque de catalepsia. En esta condición hay un cese de las funciones vitales o por lo menos una disminución de las mismas, hasta el punto de aparentar que el enfermo no respira, tiene pulso muy débil y poco frecuente, por lo que el individuo es dado por muerto.

En épocas pasadas, quizás todavía, el miedo de ser enterrado vivo era muy popular, por lo que se diseñaron ataúdes a prueba de enterramientos por catalepsia. En ellos, se dejaba una cuerda atada a una campana para que, en caso de recuperar la conciencia dentro del ataúd enterrado, el individuo avisara que seguía con vida. Dicen que de ahí viene la frase -Salvado por la campana-.

more_images_4-death_george_washington_862831222Era muy conocido el miedo de George Washington a ser enterrado vivo, por lo que dejó instrucciones claras de que, además de todos los rituales masónicos propios de alguien de su rango, su cuerpo no fuera enterrado hasta después de 72 horas de muerto.

En siglos pasados se difundieron mitos sobre ser enterrados vivos, se habla de una forma premeditada y de castigo o sacrificio. Los faquires en India, por ejemplo, quienes supuestamente entraban en un estado de meditación profunda en el cual eran enterrados vivos y varias semanas o meses después eran desenterrados. Digo supuestamente, por que hay muchas dudas sobre estas historias.

Antes, era muy común que en un buen botiquín médico hubiera un pequeño espejo que sirviera para poner en la nariz de los enfermos, verificar que no se formara un poco de vapor proveniente de una respiración leve y superficial, y entonces dictar la muerte. Otro método era acercar fuego a los pies del enfermo para "despertarlos" si es que se trataba de un ataque de catalepsia. Hoy contamos con equipos muy sensibles que permiten rastrear la presión sanguínea, el pulso, la saturación de oxígeno, la actividad eléctrica del corazón y el cerebro, además de muchas otras cosas.

Un ataque de catalepsia puede incluir flexibilidad cérea, que es cuando las extremidades conservan posturas forzadas, incómodas e incluso antigravitatorias; también un cuerpo totalmente desmayado, acinesia o total carencia de movimientos y respiración muy superficial, al grado de ser imperceptibles. Como he dicho, estos ataques eran mal diagnosticados en siglos pasados pero, con la llegada de nueva tecnología, la vigilancia de los signos vitales fue más precisa y permitió establecer datos que determinaran la muerte del sujeto.

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Los pacientes con catalepsia pueden también ser inducidos por drogas como la tetrodotoxina, una toxina venenosa del pez globo o Fugu, que fue algo de lo que hablamos, el Dr. Coria y su servidor, en nuestra charla en el pasado Festival Mórbido. La charla se llamó Hacia una anatomía del zombi, donde explicamos que esta toxina, puede generar muchos signos incluidos: mareos, vómito, parálisis del cuerpo y dar la apariencia de que no respiran; un pulso muy lento al grado de ser indetectable a menos que tengas instrumentos modernos. También puede generar un estado de coma que es donde entra el estado catatónico por la incapacidad para hablar o para moverse. Pero ya lo más grave sería la parálisis del músculo diafragma puede causar la muerte por asfixia.

Ahora diremos cuáles son las causas por las que una persona, verdaderamente enterrada vida puede morir: asfixia, hipotermia, deshidratación y hambre. Pero, ¿cómo se muere un sujeto por todas estas cosas mientras está enterrado? Creo que eso lo disecaré en la próxima columna mientras, recuerden que no siempre aplica eso de -cayendo el muerto y soltando el llanto-.