Prácticamente cada generación tiene un Batman. Hay quienes consideran a Ben Affleck la mejor representación del caballero oscuro. Otros lo descartan con un mohín de hartazgo, porque ¿cómo van a compararlo con Michael Keaton?. Mientras tanto, otro grupo de personas se burlan de ambos y siguen adorando a Christian Bale. No, nadie quiere a Val Kilmer y hasta George Clooney se odia y pide perdón cada que puede, por haber matado la franquicia.

Sin embargo, hay un Batman que es superior a todos. Usa todas las herramientas de su entrenamiento como detective. Siempre anticipa dos o tres movimientos de sus enemigos. Golpea, patea y noquea, pero no mata a nadie. Es su regla de oro.

Hace 25 años, Batman: The Animated Series se estrenó en Estados Unidos, con el que yo considero el Batman definitivo: Kevin Conroy, quien, obviamente, también cumple un cuarto de siglo de ser la voz del héroe. Tenía una estética relativamente similar a las de las películas de Tim Burton, pero mucho más refinada y si seguir la tendencia de agregar neón a todo que invadió las películas tiempo después. Batman era siempre serio, adusto y los momentos de humor que se permitía estaban tan bien escritos que resaltaban positivamente y no causaban pena, como en el universo cinematográfico.

 

El diseño y los guiones son una parte importante, pero mucho del éxito se le debe a Conroy, quien le dio una voz con mucha presencia a Batman y una más suave a Bruce Wayne, sin tener que desagarrar sus cuerdas vocales como Bale o sin la necesidad de un filtro procesador de voz, como Affleck. Si Kevin Conroy dice “I am the night”, vaya que lo creemos.

 

Pero un héroe se mide por sus villanos y La Serie Animada nos dio también el mejor Joker. Sí, mucho mejor que el de Heath Ledger, porque el elegido para ser el Príncipe Payaso del Crimen es el último de los Jedi: Mark Hamill. El actor creó un Guasón completamente distinto al resto, pero contra el que yo comparo a los que han aparecido desde entonces: el de Ledger es brillante y se acerca un poco a la enloquecida actitud juguetona y amenazante de Hamill. Obviamente, el de Jared Leto está lejos. Muy lejos. Hay que tomar dos autobuses, un tren y una carreta… para llegar a la nave espacial que te lleva a donde está el de Leto. Es tremendamente inferior.

 

La serie nos dio a Harley Quinn, un personaje que no existía en los cómics y que 25 años después, es muy importante en todos los medios en los que Batman tiene presencia: Suicide Squad, con todo y sus fallas, podría llamarse Harley & Deadshot y sus amigos, porque la historia está centrada en Margot Robbie y Will Smith. Gotham Sirens, Suicide Squad 2 y Harley & Joker son tres ejemplos de proyectos futuros en el que Harleen Quinzel será la estrella. Muchos jamás sabrán que su personaje favorito surgió de una telenovela.

 

Las historias fueron inolvidables y cada una de las mejores podría inspirar una película mejor que Batman v Superman. Almost Got ‘Im, por ejemplo, en donde los villanos cuentan sus experiencias y “aquella vez que casi derroto a Batman”. Harlequinade, una historia que une a Batman y Harley Quinn para derrotar a Joker y que el propio Paul Dini canibalizó para darle vida a Batman & Harley, la más reciente cinta animada de Warner/DC. Christmas with the Joker es el episodio imperdonable en Navidad, para cualquier fan de Batman que se respete.

Aunque no apareció en la serie animada original, mi momento favorito y que define completamente a Gordon y Batman aparece en el primer episodio de The New Batman Adventures, Holiday Knights, después de pasar varios días de pelear contra Harley, Poison Ivy, Joker y Clayface (este último contra Batgirl), Batman llega a un café la noche del 31 de diciembre.

Es imposible, para mí, encontrar una mejor representación de Batman. La siguiente sería la serie de juegos de Arkham (tú no, Origins), que tuvieron a Kevin Conroy, Mark Hamill y Tara Strong y que respetaron enormemente la idea del detective y héroe que patrulla Gotham por las noches. Muchos de los videojuegos y series animadas posteriores no podrían existir sin la creación de Bruce Timm, Eric Radomski, Paul Dini y Shirley Walker, quien escribió la música. Es un paquete de amor puro por el personaje, que está disponible en Netflix en otras regiones y que debería estar en el de América Latina, si acaso para que quienes no conocieron las voces originales, puedan hacerlo y maravillarse ante el arte de Hamill y Conroy.

Y, si el mundo es justo, los ejecutivos en Warner voltearán a ver la serie una vez más y la usarán como base para una gran película de Batman.