Por Roberto Coria

Espero hayan disfrutado sus actividades de fin de año y que 2015 sólo les (nos) depare cosas venturosas. Comencemos el año con algo ligero. Estas líneas están especialmente dedicadas a usted que planea echar raíces, anticipa el futuro y piensa comprar una casa o un departamento. Creo que las personas que piensan hacerlo deberían tener un poco más de cultura cinematográfica, sobre todo en lo que a horror se refiere. Por favor tenga presentes estas precauciones que posiblemente pueden salvar muchas vidas o, cuando menos, evitarle penosas experiencias:

1.

Si la propiedad es sorprendentemente barata, pese a sus dimensiones o su ubicación, desconfíe de inmediato. Los dueños o las inmobiliarias deliberadamente omiten información que pueda obstaculizar la operación y aquí en México, a diferencia de otros países, no existe una obligación legal para notificar penosos eventos relacionados con el lugar. No deje de preguntar si se encuentra construido sobre un cementerio o antes albergaba un convento o un hospital.

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2.

Verifique sus antecedentes. En mi época eran muy valiosos los recursos llamados “hemerotecas”. Pero vivimos en la placidez de la era de la tecnología. Sólo basta que encienda su computadora con acceso a internet, abra el navegador de su preferencia y teclee la dirección del inmueble. Si por ejemplo se trata de la casa ubicada en Mar del Norte número 20, seguramente se encontrará con una sorpresa. Tampoco omita hacer un poco de investigación de campo. Pregunte a los vecinos o a los dueños de la tienda de abarrotes de la esquina. Evalúe su determinación de comprar si rehúyen hablar del sitio, se persignan al escuchar de él o le cierran la puerta en la nariz.

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3.

Si un anciano de aspecto desastrado, un borrachín o un indigente tratan de evitar de todas las maneras que compre el lugar, no eche en saco roto de la advertencia.

4.

No pase por alto si afuera del edificio encuentra pintas que dicen “Aléjese” o “Teman por sus almas”. Esto no puede ser fruto de la casualidad ni actos de vandalismo. Tampoco tome a la ligera si encuentra crucifijos, flores marchitas o rastros de sal en los accesos y ventanas.

5.

Si no atiende los puntos anteriores, confirme si su perro no desea cruzar el umbral o actúa de forma temerosa. Amplíe su recelo si no encuentra insectos en el predio, las aves no se posan en los balcones o la vegetación circundante se marchita sin explicación.

6.

Deseche inmediatamente los objetos aparentemente valiosos que encuentre abandonados en el lugar, sobre todo si están en habitaciones escondidas, oscuras y cubiertas de telarañas. Ni qué decir de libros antiguos o diarios con inscripciones misteriosas. Por más que quiera impresionar a su acompañante con su dominio del latín, no lea nada en voz alta. Puede desatar cosas indeseadas.

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7.

Si localiza una habitación secreta, no la convierta en su lugar especial ni pase ahí grandes períodos de tiempo. Algo maligno pudo ocurrir en el espacio e influenciarlo de maneras no gratas. Eso suele pasar al patriarca de la familia.

8.

Si tiene niños pequeños, no pase por alto si repentinamente habla con “amigos imaginarios” o lo despierta en la madrugada con historias sobre apariciones. Éstas pueden ser más que terrores nocturnos. Frases como “la niña que camina en el techo dice que haga esto” o “el viejito que sale de mi armario me susurra cosas horribles” nunca son gracejadas infantiles.

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9.

No permita que el niño en cuestión juegue o desarrolle un gran apego por los objetos que encontró en ese espacio oculto. Más si usted se afanó en deshacerse de ellos y regresan inexplicablemente.

10.

Los ruidos extraños no siempre son causados por lo viejo de la construcción, o por cañerías antiguas. Los olores sin causa aparente no siempre provienen de fallas en el drenaje o fugas de agua no controlada. Las manchas de humedad pueden tener un significado terrible. Las variaciones en el voltaje no necesariamente son causadas por una instalación eléctrica defectuosa.

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11. 

Si el lugar es inusualmente frío, verifique que esto sea acorde a la ubicación del lugar, a los materiales empleados en la construcción o el clima del exterior. Las bajas repentinas de temperatura son motivo de alarma.

12. 

Si las cosas se ponen feas, acuda a un sacerdote, visite a un médium o contrate un equipo de parapsicólogos. Trate que sean lo más confiables posibles. Desconfíe si tienen aspecto de charlatanes o sólo buscan drama para su programa de televisión. El fenómeno suele apaciguarse un poco al principio, pero luego regresará con mayor intensidad. No siempre ayudará de mucho, pero hará la vivencia más interesante.

13.

Si no hizo caso de todo lo anterior, se encuentra de frente con la otredad y sobrevive, escriba un libro sobre su experiencia. No olvide el subtítulo “una historia verdadera”. De convertirse en un best seller, puede curar su trauma con paletadas de dinero. Si logra captar algo en video con su smart phone o su cámara digital, súbalo de inmediato a la web. Si tiene suerte alcanzará una difusión viral y nunca faltará el cineasta que desee llevar su desgracia a la pantalla grande. Quizá elijan a un ganador del Óscar (o cuando menos de la Diosa de Plata o del Premio TV y Novelas) para interpretarlo.

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Espero sinceramente que estos consejos le sean de utilidad. Les sugiero cautela inmobiliaria. Nos leemos la siguiente semana.

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Roberto Coria es investigador en literatura y cine fantástico. Imparte desde 1998 cursos, talleres, ciclos de cine y conferencias sobre estos mundos en diversas casas académicas. Es asesor literario de Mórbido. Escribió las obras de teatro “El hombre que fue Drácula”, “La noche que murió Poe” y “Renfield, el apóstol de Drácula”. Condujo el podcast Testigos del Crimen y escribe el blog Horroris causa. En sus horas diurnas es Perito en Arte Forense de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.